Arena bajo las Tres Chimeneas
La pérgola de ALMAR se clava en la arena de la Platja del Litoral, con las Tres Chimeneas de Sant Adrià de Besòs como telón de fondo. No es una sala de hormigón: es un chiringuito de playa de temporada, montado con contenedores, tarima de madera y una barra abierta al Mediterráneo. El propio local se presenta como un espacio pequeño, pensado para compartir mesa, alargar la estancia y dejar que la tarde se llene de ritmo frente al mar.
El Litoral vuelve a tener pista
Tras años sin restauración estable en este frente marítimo, el Ayuntamiento adjudicó en 2025 dos concesiones de chiringuito. En agosto abrió ALMAR Beach Club en la playa del Litoral, impulsado por Joan Fortuny, el mismo operador del Sun Sea Bar en la platja del Fòrum. La apuesta era devolver vida al paseo: cocina mediterránea, carnes a la brasa, tapas, sombra y música hasta la madrugada. El primer verano se planteó como prueba piloto y el local no abrió en invierno; al verano siguiente la arena volvió a llenarse de tardeos y open airs.
De la brasa a la cabina
La carta habla de cocina ágil y cercana, de pescado, carne y tapas para picar sin prisa. Cañas, zumo natural, pérgola cubierta y mesas sobre el deck: de día funciona como restaurante de playa. Cuando baja el sol, la misma planta se convierte en pista de arena. Promotoras de house, indie dance, melodic y techno han convertido el recinto en un circuito de beach parties, a menudo gratuitas o con reserva: INPUT llevó a Carl Craig, Kazanova Club graba sets en el chiringuito y citas como Boots & Cats, Cadence o BAD KIDS alargan la sesión hasta medianoche. Se baila descalzo, con la brisa y las chimeneas iluminadas de rojo.
Un calendario que vive del verano
ALMAR no se sostiene como club de invierno. Opera en temporada estival, con horario anunciado de 10:00 a 02:00 entre semana y el grueso de la actividad concentrado en viernes, sábados y atardeceres: DJs, sunsets, música en vivo y saxo en la cabina. Queda a un paseo corto de la estación de Sant Adrià —tranvía T4 y T6, Rodalies R1— y el público que busca Fortuny mezcla vecinos, área metropolitana y visitantes que descubren esta playa. En un litoral largo tiempo eclipsado por Badalona y Barcelona, el chiringuito ha puesto otra vez cocina, electrónica y arena en el mismo plano.