Una isla interior junto a la pista
La arquitectura ondulante del antiguo recinto de Es Fogueró marca la personalidad de AMØK, un proyecto que convirtió una gran sala de espectáculos en un complejo de clubbing a las afueras de Palma. Su arranque llegó en verano de 2024, con una lectura muy ambiciosa de la noche mallorquina: no solo una pista para DJs, sino un recinto de ocio, gastronomía y eventos capaz de funcionar entre el atardecer, la terraza y el club. La localización, en la carretera de S'Aranjassa y cerca de la Playa de Palma y del aeropuerto de Son Sant Joan, le da un perfil distinto al del club urbano: más periférico, más amplio y pensado para grandes producciones.
Curvas, terraza y tecnología de pista
El espacio se articula alrededor de una sala interior de fuerte carga escénica, una terraza exterior, zonas VIP, parking y espacios para formatos corporativos. La comunicación del propio recinto insiste en sus 30.000 m² y en una experiencia que combina música, terraza y club. La puesta técnica se reforzó en 2026 con un rediseño audiovisual de Fluge: sistema d&b audiotechnik zonificado para pista principal, backstage y terraza, red de delays, refuerzos de subgraves y un planteamiento envolvente que mantiene la presión sonora de forma más homogénea. A ello se suma una pantalla LED de 11 x 3 metros, iluminación móvil, strobes y láser, recursos pensados para una estética de club de gran formato.
Mallorca entre house, techno y espectáculo
La programación se ha movido desde el inicio entre house, tech house, techno, afrohouse, disco, música urbana y noches de perfil más popular, sin perder el eje electrónico como herramienta de identidad. En sus primeras temporadas han pasado por la cabina artistas como Ben Klock, James Hype, Jamie Jones, Loco Dice, Denis Sulta o Joseph Capriati, junto a colaboraciones y promotoras locales que han ayudado a conectar el recinto con la escena de la isla. La presencia de nombres vinculados a la historia de Pachá y de Recardo Patrick en el impulso del proyecto explica parte de su ambición: situar Mallorca como un punto de clubbing con escala balear, no como una simple alternativa menor a Ibiza.
Sunset, noche y público de temporada
El funcionamiento actual es de programación variable, con sesiones de tarde en la terraza y noches que suelen avanzar hasta la madrugada en la sala. AMØK trabaja una experiencia híbrida: club para residentes y visitantes, espacio de cultura de club con producción inmersiva, y recinto para cenas, presentaciones y eventos MICE. Esa mezcla le da una identidad menos purista que la de un club underground clásico, pero más cercana al modelo mediterráneo de espectáculo total: sonido potente, visuales, servicio VIP, gastronomía y una pista capaz de absorber tanto público local como turismo musical de temporada.