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Central Rock

España, Alicante, Almoradí
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La sala que siguió en pie

Las cintas de sus sesiones cruzaron Alicante y Murcia cuando la Vega Baja se recorría de madrugada, de polígono en polígono. Central Rock sigue abierta en el polígono industrial Eralta de Almoradí: mismo nombre, mismo recinto físico y una pista que, más de tres décadas después, continúa girando alrededor de los sonidos hard. En un mapa nocturno donde desaparecieron tantas macrodiscotecas de los noventa, esta nave es uno de los supervivientes más claros del sur de la provincia.

De las guitarras góticas al bombo que no perdona

El local encendió la música en 1989. Las primeras noches tenían poco que ver con la imagen posterior: sonaban guitarras góticas y rock de finales de los ochenta, antes de que la sala virara hacia la electrónica y, ya en los primeros noventa, hacia ritmos mucho más contundentes. Esa transición —de la oscuridad guitarrera a la makina— construyó una identidad propia. Central no se limitó a repetir los pelotazos que sonaban en todas partes; sus sesiones, grabadas y pasadas de mano en mano, convirtieron Almoradí en destino para quien buscaba un golpe más seco, más rápido y más duro.

La cabina de Javi Boss, Juanma y Palas

La historia contemporánea del recinto se escribe desde la cabina. Javi Boss y Juanma marcaron el salto del newstyle al hardcore a caballo entre finales de los noventa y los 2000, con cara a cara y una escena de seguidores que salía de la Vega Baja hacia el resto de España. Palas, residente con más de dos décadas en la casa, sostiene hoy el puente entre hardstyle, raw y hardcore. La programación grande de Central —aniversarios, Transición, Super Retro, Summer Festival— sigue orbitando alrededor de ese trío y de invitados de las ramas más agresivas del género.

Seis ambientes, feria y una nave que se abre por acontecimientos

El espacio físico no es una pista única. En las noches mayores, sobre todo la Fiesta de las Fiestas, el club despliega seis ambientes bajo el mismo techo y suma atracciones de feria, almuerzo de madrugada y un parking con boutique. Las imágenes oficiales muestran cabina elevada con CDJ, balcón sobre la pista, bolas de espejo, truss de iluminación y una zona exterior capaz de convertirse en fiesta de espuma. No funciona como discoteca de barra todos los fines de semana: se enciende cuando hay fecha, con apertura habitual a las 22:30 y una norma de acceso explícita: nada de pantalón de chándal ni pantalón deportivo. Admisión desde los 16 años.

Hardcore de polígono, todavía en 2026

Central no se disfraza de club de ciudad ni de marca itinerante. Es una discoteca de polígono, con recinto propio, residentes propios y una obstinación estilística que va de la makina histórica al uptempo y el frenchcore de las coordenadas actuales. Por eso sigue importando: no como reliquia, sino como local donde el hard de Levante todavía tiene casa.