Un cuenco de hormigón para unos Juegos que no llegaron
En el extremo norte de la Isla de la Cartuja, sobre el solar que dejó la Expo'92 junto al Guadalquivir, Antonio Cruz y Antonio Ortiz levantaron entre 1997 y 1999 un estadio de hormigón compacto, con cubierta de radios y membrana textil de PVC. El 5 de mayo de 1999 los reyes de España lo inauguraron con un España-Croacia (3-1). Se construyó para el Mundial de Atletismo de aquel verano y para sostener las candidaturas olímpicas de Sevilla a 2004 y 2008. Ninguna de las dos cristalizó. El Betis y el Sevilla no se mudaron de forma permanente y el vaso gigante quedó, durante años, a la espera de un uso a la altura de su escala. En 2011 la sociedad gestora retiró el apellido Olímpico y el recinto pasó a llamarse Estadio de La Cartuja.
Cuando el fútbol no llenaba, la electrónica ocupó el vaso
Lo que el atletismo y el fútbol de club no ocuparon semana a semana lo llenó, a pulsos, la música. En julio de 2008 y agosto de 2009 la promotora Raveart instaló en el entonces Estadio Olímpico el Summer Festival: tres áreas de breakbeat, rave y retro, con The Crystal Method e Hybrid en cartel, sobre más de 15.000 m². Fue uno de los primeros macroformatos electrónicos andaluces en un recinto de categoría UEFA. El 14 de febrero de 2026 elrow volvió con un Carnaval XXL de 15:00 a 03:00 en el aparcamiento sur, dos escenarios, Adam Beyer y Fátima Hajji en la programación y unos 20.000 asistentes. La Cartuja no es una discoteca: es el vaso donde la escena sevillana prueba el festival a cielo abierto.
Live Sur Stadium y la escala de los grandes conciertos
Madonna, U2, AC/DC, Bruce Springsteen, Rosalía o SFDK —más de 60.000 personas en el 30.º aniversario del grupo sevillano— convirtieron el cuenco en uno de los grandes escenarios musicales del país. En junio de 2022 Manuel Carrasco reunió 74.345 espectadores, récord de asistencia para un artista español. El recinto exterior norte opera como Live Sur Stadium, gestionado con Live Nation para producciones de alrededor de 10.000 personas. Dentro conviven graderío, Grada Club, palcos, terraza, dos videomarcadores de 84 m² y un hotel de cuatro estrellas integrado en el edificio.
Sin pista de atletismo y de cara al Mundial
Entre 2024 y 2025 se eliminó la pista de atletismo, se bajó el anillo de gradas y el aforo oficial pasó a 70.000 asientos. El Real Betis lo usa como casa temporal mientras reforma el Villamarín. Sigue siendo sede de la final de la Copa del Rey, acogió cuatro partidos de la Eurocopa 2020 y figura en el dosier español del Mundial 2030. No abre todas las semanas: abre cuando hay partido, gira o festival. Esa intermitencia es, hoy, su naturaleza.