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Indústria Club

Portugal, Oporto, Porto
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La cave que iba a ser cine

En el sótano del Centro Comercial da Foz, a un paso de la Avenida do Brasil y del Atlántico, una sala proyectada como cine acabó convertida en la pista más persistente de la noche de Oporto. De aquella planta nació un anfiteatro para estar de pie, no sentado: una rareza en 1987. El debut se recordó por el ladrillo visto y una estética underground mínima. João Mário Pinho era el dueño; Mário Carvalho, que había subido a la cabina a arreglar el sonido, se quedó al frente y marcó décadas de cultura de club en Nevogilde. Así nació Indústria Club.

Héroes locales y superestrellas

El lema Local Heroes and International Superstars resumía la apuesta: residentes de la escena portuense y nombres de fuera. Fue de los primeros locales de la ciudad pensados para bailar. Allí Rui Moreira escuchó deep house por primera vez; Pedro Abrunhosa tuvo un bar siete años; Rui Reininho la señaló como el primer sitio que abría en Nochebuena. Tras una pausa de cinco meses en 1998, la casa se adelantó a programar DJ internacionales. Por la cabina pasaron DJ Vibe —que también reconstruyó el espacio—, Phil Weeks, Kerri Chandler, Seth Troxler, Ida Engberg, Nic Fanciulli, The Advent, Adiel, Traumer, Chris Stussy, Josh Wink, Kiasmos o Fatboy Slim. En la última etapa sonaban house y techno sobre un sistema Funktion-One.

Pista, lounge y mar de fondo

La sala, de unos 434 metros cuadrados, concentra pista de madera, bola de discoteca, cabina central, anillos de luz de aire industrial y una zona lounge con cortinas y sofás. El público de la Foz do Douro llegaba a medianoche y salía a las seis. Jueves, viernes, sábados y vísperas: puerta selectiva, barra completa y una cave que se sentía aparte del centro comercial de encima.

Cerrada, inundada y a la espera

No hay fiestas desde 2023. En 2024 una avería de bombas inundó el local con medio metro de agua; después llegaron infiltraciones por el techo. En mayo de 2026 una subasta judicial de la empresa Décibeis À Solta se anuló por orden del tribunal y la gerencia prometió rehabilitar y reabrir con mejores condiciones. El recinto físico sigue en la Foz, degradado y a la espera, como uno de los clubes históricos de la cultura electrónica portuense.