La pista giratoria de un sótano en la plaza de Joan Llongueras sigue siendo el mito de origen: escaleras imposibles, techos bajos y una sala que, a mediados de los noventa, dejó de vivir de los conciertos de pop para convertirse en uno de los primeros clubs electrónicos de Barcelona.
El laboratorio de Sideral
En aquella primera Sala Nitsa las sesiones de DJ ocuparon el final de la noche y acabaron por ser el motivo de la cola. El residente Aleix Vergès, DJ Sideral, no dio la espalda al pop: lo usó como rampa hacia una electrónica de baile ecléctica, a medio camino entre el house, el techno inteligente y lo que entonces se pinchaba sin etiquetas. El público se fidelizó y el sótano se quedó pequeño. Por aquella cabina pasaron pronto Darren Emerson, Laurent Garnier, Jeff Mills, Ian Pooley o Carl Craig, cuando esos nombres todavía no eran rutina en la ciudad. Alrededor de la sala creció una cultura de flyers, diseño gráfico y prensa club que el documental Nitsa 94/96: el giro electrónico retrató como el momento en que Barcelona se conectó al mapa electrónico europeo.
La mudanza al Paral·lel
En septiembre de 1996 el club se trasladó a Sala Apolo, en el carrer Nou de la Rambla, y nació el Nitsa que se reconoce hoy: viernes y sábados de pista en un recinto que de día funciona como sala de conciertos. El salto de escala lo consolidó como catedral electrónica de la ciudad. Detrás estaba Murmurtown, concebida por Gaby y Serapi como una programación estable capaz de unir electrónica y pop sin encerrarse en un solo estilo. Esa amplitud —Detroit, house, disco, electro, hip hop, drum and bass— marcó generaciones de colas en el Paral·lel y, desde el mismo entorno, impulsó Primavera Sound.
Nitsa y Astin, el anagrama de dos pistas
La reforma de 2017 desdobló el local. Arriba, Nitsa concentra la electrónica más frontal, con una cabina central metida en la pista. Abajo, La (2) dejó de ser una sala de conciertos anexa y pasó a llamarse Astin —el nombre al revés, homenaje a un bar del grupo abierto en 2000—, con barra central, retícula LED y una línea más house, disco y de colectivos de la ciudad. El anagrama NITSA|ASTIN describe el recinto actual: dos salas, misma casa, palcos de acceso libre y horario de 00:30 a 06:00.
Tres décadas en la cabina de Apolo
Por esa cabina han pasado Aphex Twin, Jeff Mills, Todd Terry, Carl Craig, DJ Shadow, Autechre, Ellen Allien, Erol Alkan o Michael Mayer, junto a residentes como DJ Fra, Marc Piñol y DJ Kosmos. En 2019 Boiler Room retransmitió una noche del club. En 2024 se celebró el 30.º aniversario y en 2025 DJ Mag lo situó en su Top 100 Clubs. Sigue siendo el club de fin de semana del Poble-sec: el carné Plastic Club, colectivos locales junto a las cabezas de cartel, y una pista que todavía se entiende como institución del clubbing europeo sin haber abandonado el edificio del Apolo.