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Rockerill

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Marchienne-au-Pont, Valonia, Bélgica

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Biografía de Rockerill

El apellido de las forjas

El rótulo ya es un juego de palabras: Rockerill cruza el rock con Cockerill, el apellido industrial que acabó marcando las Forges de la Providence. En Marchienne-au-Pont, junto al Sambre, la nave sigue siendo la fábrica que el herrero Puissant d'Agimont y el industrial Thomas Bonehill levantaron en 1832 sobre un terreno llamado La Providence, entre el canal hacia Bruselas y Amberes y el ferrocarril. El conjunto fue destruido en la guerra de 1914, reconstruido al acabar el conflicto y, ya en manos del grupo Cockerill, se apagó con el declive siderúrgico de los años ochenta.

La nave que volvió a encenderse

En 2005 un colectivo de artistas y amigos recupera el edificio abandonado, lo rebautiza Rockerill y le abre una segunda vida: salas de concierto, cooperativa de herrería, talleres de artistas y el sello Rockerill Records. Desde 2011 el proyecto forma parte del Club Plasma y mantiene un contrato-programa con la Federación Valonia-Bruselas. El propio recinto sitúa su actividad por encima de 300 artistas por temporada y de 25.000 personas al año. Quedan en su sitio piezas del trabajo antiguo, entre ellas el gasómetro, el hierro fundido y la herrería.

Cuatro espacios, una sola fábrica

Unos 4.000 metros cuadrados se organizan en cuatro espacios. La Cathédrale es el antiguo vestíbulo y funciona como sala de exposición permanente. Las Forges, reconstruidas tras la Primera Guerra Mundial, acogen los Apéros Indus, una vez al mes en primavera y verano, la cooperativa de herreros y nuevas muestras. La sala que conserva el nombre del lugar está acondicionada para conciertos de 250 personas. La Grande Salle queda para las citas mayores: la escena principal del Uzine Festival, el Flesh Factory, exposiciones y conciertos que la casa misma recuerda con Front 242, Boys Noize o Roméo Elvis.

La pista dentro del hormigón

La electrónica no vive en un club aparte: forma parte del uso de la fábrica. Las noches Flashforward sostienen una programación de techno y house junto a un cartel que también pasa por el punk, el metal, el rock y otras músicas actuales. En la grande salle se han cruzado nombres de la pista y del cuerpo EBM. Los conciertos suelen abrir hacia las 20:00 y cerrar a las 02:00; las sesiones electrónicas, de las 22:00 a las 05:00. Fuera de cartel, el recinto no abre al público salvo con cita previa. Hay parking seguro justo enfrente y no existe ropero: se puede salir al coche y volver a entrar.

La ciudad se queda la fábrica

En junio de 2024 el consejo municipal de Charleroi aprobó la compra del sitio, entonces estimada en 305.000 euros, para renovarlo sin quitar la programación al equipo que ya lo lleva. En 2025 el ejecutivo municipal validó un anteproyecto de Baumans-Deffet con Atelier H. La primera fase, de unos 3,4 millones de euros y cofinanciada con Valonia, se centra en la adecuación a la normativa, la seguridad y el acceso para personas con movilidad reducida. El proyecto completo se ha cifrado en torno a 6,2 millones de euros. El equipo mantiene la programación de conciertos y sesiones: la nave no se ha quedado en patrimonio quieto.