Nueva Montaña, 26 de septiembre de 2025
Recycled J abrió Sala Kaya Santander en un edificio de tres plantas junto al McDonald's de Nueva Montaña, después de años de obras interrumpidas y recelo vecinal por el colegio de al lado. No era un club cántabro que cambia de dueño: era la primera sala fuera de Madrid de Elevant Kaya, el proyecto de Diego y Nacho Álvarez que ya operaba en Guadarrama. El Ayuntamiento lo presentó como equipamiento cultural comparable a Escenario Santander; el expediente lo autorizaba a la vez como discoteca y sala de conciertos. El barrio, que no era un distrito de ocio, pidió tiempo. Los promotores prometieron aforo controlado, venta anticipada y respeto al entorno.
Una caja negra de 3.600 metros
La apuesta física es de gran formato: más de 3.600 m² repartidos en tres plantas, 14 palcos VIP con vista privilegiada al escenario y botella incluida, acceso prioritario de movilidad reducida y un aforo máximo comunicado de 1.000 personas (700 sentadas). Tres barras en distintas plantas y una pista general frente al escenario completan el recinto. Los Álvarez hablaron de un espacio moldeable, con inversión fuerte en iluminación, sonido y electrónica para que cada noche cambie de piel. El objetivo declarado era dar a Cantabria, fuera del verano, un recinto privado de mil personas capaz de atraer giras que de otro modo no paran en Santander.
Concierto a las once, club hasta las seis
El modelo copia el de Guadarrama y se lee en la propia FAQ: en días de concierto las puertas suelen abrir a las 22:00 y el directo a las 23:30; las fiestas van de 00:00 a 06:00. El público puede quedarse después del concierto. La agenda de apertura mezcló Recycled J y Café Quijano con Maldita Nerea, Omar Montes, Juan Magán, Beret, Yung Beef o Duncan Dhu. En paralelo, la pista ha programado DJ Nano, Andrés Campo, Bob Sinclar, Fever Monday y Héctor Oaks. No es un club de una sola estética: es la misma caja negra para rap, pop, rock, remember y electrónica de pista.
Viernes y sábados en un barrio industrial
Kaya eligió Nueva Montaña porque está cerca del centro, bien comunicada por Cercanías y TUS, y lo bastante aparte para no pelear el ocio del Sardinero. En 2026, la web de la sede santanderina sigue anclada a viernes y sábados: conciertos nacionales y noches de club en el mismo recinto. El experimento no es una marca itinerante ni una fiesta residente: es un local físico de mil personas que intenta que Santander tenga, todo el año, una sala privada donde quepan el directo y el club.