La cabina enrejada de Niceto Vega
La cabina queda al centro, cercada por rejas, con el público a un palmo de los platos. En esa esquina de Palermo Hollywood, Under Club convirtió un local pequeño, oscuro e industrial —el que había ocupado Cocoliche— en una pista de techno con reputación continental. No hay pantallas ni zona VIP: la noche se juega entre el cuerpo, el Funktion-One y una norma que el recinto impone sin ambigüedad: no fotos ni vídeos.
Del Bloody de Haedo al triángulo blanco
El nombre nació en febrero de 2013, cuando Joel Silva abrió una pista de techno dentro de la discoteca Bloody, en Haedo. Un año después se independizó y, en febrero de 2014, abrió las puertas de Av. Cnel. Niceto Vega 5699. La inauguración, con Nina Kraviz y Xhei, quedó como hito de la escena de Buenos Aires: un club minúsculo recibiendo a una cabeza mundial a los pocos días de existir. La sala es compacta y sudorosa, con varios niveles alrededor de la pista; quien pincha ve el recinto como un cuenco de gente. Los primeros equipos de audio eran precarios. El salto técnico llegó en 2019, al instalar el sistema Funktion-One.
Permiso, perdón, gracias
La cultura de pista se resume en lemas que el club publica como identidad: No VIP, somos todos iguales y permiso, perdón, gracias. El público va a bailar sets largos, no a exhibirse. Oscar Mulero ha vuelto una y otra vez; por la misma cabina pasaron Jeff Mills, Ben Klock, DVS1, Ellen Allien, Rødhåd y nombres ligados a Underground Resistance. El club ha dialogado con Tresor en Berlín y Bassiani en Tiflis, y sostiene curaduría local —Faustø entre los residentes— más el sello Under Club Records. En julio de 2024 una redada policial cerró el local; en septiembre reabrió y siguió programando. En 2025 anunció un proyecto de accesibilidad, con braille y un mapa háptico en preparación.
Casa todavía abierta
Sigue activo en su dirección original, con calendario variable según evento. Aunque a veces presenta noches en otros recintos de Buenos Aires, el hogar físico no se ha mudado. La propuesta no se diluye en visuales: luces bajas, oscuridad, conexión directa entre DJ y pista. Es un club de cultura underground porteña que se mide por la energía de la sala, no por el palco.