Neón sobre el Spree
La línea de luz que atravesaba el techo del piso superior y la vista directa al Spree hicieron de Watergate una anomalía dentro del clubbing berlinés: menos ruina industrial que otros templos de la ciudad, más precisión visual, cristal y cercanía al río. El club abrió el 26 de octubre de 2002 en Falckensteinstraße 49, junto al Oberbaumbrücke, impulsado por Ulrich Wombacher, Steffen Hack y Niklas Eichstädt. Su llegada coincidió con una etapa en la que Kreuzberg todavía conservaba una fricción urbana muy distinta a la postal internacional de la noche berlinesa actual.
Cristal, dos plantas y una terraza flotante
El espacio físico fue clave para su identidad. Watergate ocupaba dos niveles: el Main Floor, en la planta superior, con el célebre techo LED de 12 metros diseñado por Room Division, y el Water Floor, en el nivel inferior, conectado con una terraza sobre el río que se abría en temporadas concretas. Las ventanas panorámicas permitían ver el puente, la ribera y el perfil de la ciudad mientras la pista seguía en marcha. Ese contraste entre una sala oscura, superficies negras, iluminación futurista y el exterior acuático convirtió al club en una de las imágenes más reconocibles de la cultura de club europea.
Del drum and bass al house global
La primera etapa tuvo un peso importante del drum and bass, con conexiones con Hard:Edged y noches donde también aparecían reggae, hip hop y R&B. La consolidación llegó cuando el club centró su programación en house, deep house y techno, con una línea más pulida y melódica que la de los espacios berlineses más ásperos. Watergate fue decisivo para carreras y escenas vinculadas a Dixon, Anja Schneider, Solomun, Diynamic, Ellen Allien, Ricardo Villalobos, Sven Väth, Richie Hawtin, Kerri Chandler o Charlotte de Witte. En 2008 lanzó Watergate Records, sello y serie de mezclas que extendieron la personalidad musical del club más allá de su sala física.
Una despedida que alteró el mapa de Berlín
En 2015, el colectivo RISE convirtió Watergate en una casa importante para el afro house y el afro tech dentro de Berlín, ampliando una identidad que nunca quedó reducida a una sola lectura del techno. El cierre del recinto llegó tras la última fiesta de Nochevieja de 2024, en un contexto marcado por alquileres altos, costes crecientes y cambios en los hábitos de la noche. La marca Watergate y su sello continúan activos en otros formatos, pero el local físico de Berlín ya no opera como club. Su legado permanece en la forma en que combinó diseño, río, programación internacional y una cabina capaz de conectar la escena local con el circuito global.