La pista de los domingos en Ridgewood
En el jardín de Nowadays, entre Ridgewood y Brooklyn, los domingos tienen un tempo propio. Justin Carter sostiene Mister Sunday junto a Eamon Harkin: sesiones largas de house, disco, funk y boogie en las que el público deja el teléfono, baila al sol o a la sombra de los árboles y trata el club como un patio compartido. Esa idea —un espacio para la comunidad, no un escaparate de cabezas de cartel— recorre casi dos décadas de su trabajo como DJ, músico y constructor de pistas.
De Santos Party House a un club propio
Llegó a Nueva York a finales de los noventa, pasó por la NYU y se formó en pistas como Body & Soul, con François K, Joe Claussell y Danny Krivit. Empezó a pinchar en 2003, en el circuito DIY de Brooklyn, y pronto fue DJ residente, programador y responsable de sello en Nublu, además de director musical y residente de APT, en el Meatpacking District, entre 2006 y 2008. Con Harkin puso en marcha Mister Saturday Night el 17 de enero de 2009 en Santos Party House. Meses después el proyecto se trasladó a lofts y espacios como Market Hotel, 12-turn-13 y House of Yes. En 2015 abrieron Nowadays: primero el exterior; el interior, con sistema SBS Slammer, llegó a finales de 2017. Siguen siendo residentes.
Planetarium y The Leaves Fall
En paralelo dirige Planetarium, una serie de escucha profunda iniciada en 2016 en la que el público se tumba con almohadas y sacos de dormir. Como músico publicó el álbum The Leaves Fall (2017) en Mister Saturday Night Records, con colaboraciones junto a Move D y The Twilite Tone. También cantó en el Chorus of Poets de Butch Morris. El sello, cofundado con Harkin en 2012, ha editado a Suso Sáiz, Esteban Adame, CCL, Anthony Naples, Musclecars, Avalon Emerson y Floating Points. En 2024 celebraron quince años con una caja de quince cassettes.
Oficio de cabina, sin prisa de festival
Sus sesiones —documentadas en Boiler Room y en mezclas largas desde Nowadays— privilegian el viaje frente al impacto. The Guardian llegó a situar al dúo entre los más solventes de la ciudad. Hoy Carter sigue cerrando Mister Sunday, pinchando noches enteras y cuidando un club pensado para que la pista, el sonido y la gente duren más que una moda.