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MEN

España, Asturias, Oviedo
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All Night Long bajo el Raval

En el Moog de Barcelona, las noches de MEN se reconocen por un techno de alta presión: bombo implacable, texturas densas y un arco que construye tensión hasta la descarga. No persigue modas ni atajos de pista. Desde que se instaló junto al Mediterráneo, en 2002, ha convertido esa cabina del Raval en su territorio natural, con residencias, sesiones de toda la noche y un público que lo sitúa entre los exponentes más sólidos del techno local.

Platos encendidos en la costa cantábrica

El arranque está en el norte. Artista asturiano, se puso a los platos por primera vez en Gijón a principios de los noventa y, desde 1993, recorrió clubs que marcaron la electrónica de aquella costa: La Real y Whippoorwill en Oviedo, el Locomotive de Avilés, y salas gijonesas como Rocamar, Paranox y Química. Esa escena, clave para el techno estatal de la década, dejó huella en una selección seria, hipnótica y sin concesiones, más cerca del underground que del escaparate.

Cruce de bombos: industrial, Detroit e IDM

El centro de gravedad es el techno, pero las sesiones se contaminan con sonido industrial, el hard funk de Detroit y una IDM bailable. Más que encadenar temas, monta relatos en la pista: inmersión, autenticidad y una lectura de club que busca algo más que la fiesta fácil. En Barcelona ha pinchado también en Sidecar, Razzmatazz 3, The Garage Club BCN y kreuzberg.CLUB, y ha compartido noche con nombres como STERAC (Steve Rachmad), The Advent, UNIVAC, Gus Van Sound y Olmos. El propio Moog le dedicó en 2020 el capítulo 13 de MOOG On Air.

L-Men-T, la pista como relevo

Desde 2022 impulsa L-Men-T, noches en las que se abre a DJs y productoras emergentes de la escena barcelonesa —entre ellas Izars y Lady B— para sostener el circuito más allá de su propia cabina. El peso de su discurso sigue estando en los platos: mixes, All Night Long y programaciones históricas del club, temporada tras temporada. En un circuito que cambia de nombre cada pocos meses, su valor es otro: continuidad, memoria norteña y un techno que se toma en serio la pista.