La cabina como gesto físico
La cabina de Patrick Mason funciona como una extensión física del club: selección, baile, moda y presencia escénica avanzan a la vez. Instalado en Berlín y formado en el sur de Alemania, Mason se ha convertido en una de las figuras más visibles de la nueva ola techno ligada a la ciudad. Su identidad artística se reconoce por una energía abiertamente expansiva, mezclas tensas y una forma de actuar que devuelve al DJ el papel de performer sin perder el foco en la pista.
Berghain, Panorama Bar y el salto a SRVD
Antes de ocupar grandes escenarios, su relación con la música electrónica creció desde la pista de Berghain y Panorama Bar, espacios que marcaron su transición desde el baile hacia la cabina. Esa conexión desembocó también en SRVD, el proyecto junto a Matthew Edwards, Radio Slave, con el que publicó material en Rekids. Piezas como Elevate y Nasty fijaron una lectura de techno directo, físico y vocal, pensada tanto para el club como para el gesto escénico.
Techno, house y exceso controlado
Sus sesiones se mueven principalmente entre techno y house, con una inclinación hacia ritmos de alta intensidad, cortes vocales, edits reconocibles y momentos de liberación corporal. Mason no trabaja la cabina como una posición estática: baila, interactúa, tensiona la sala y construye relatos de energía progresiva. Esa combinación le ha llevado a festivales y clubes como Awakenings, DC-10, Amnesia Ibiza, Hï Ibiza, Fuse, Printworks, Tomorrowland, Time Warp, Glitch Festival y Riverside Festival, además de sesiones difundidas por plataformas como HÖR, United We Stream y Arte Concerts.
Moda, imagen y cultura queer
Su trayectoria musical está ligada a un lenguaje visual muy definido. Mason estudió diseño gráfico, dirección de arte y diseño de moda, y su trabajo fuera de la cabina incluye colaboraciones con marcas y proyectos de moda. En 2020 recibió control creativo externo para reinterpretar las gafas State Street de Ray-Ban, incluido el estuche, el empaquetado y la dirección de campaña, una colaboración que conectó su estética de club con el circuito de moda internacional. Como artista negro y queer criado en Baviera, su presencia pública articula libertad, cuerpo e identidad sin desligarlas de la cultura de club.
Un nombre propio en el circuito global
Patrick Mason ocupa hoy un lugar propio dentro del techno internacional: no responde al modelo de selector invisible ni al de frontman pop, sino a una zona intermedia donde la técnica, la dramaturgia y la pista se alimentan mutuamente. Su agenda internacional, su vínculo con sellos como Rekids y su perfil cada vez más transversal entre música, moda y performance lo sitúan como una figura singular de la escena electrónica contemporánea.