El fallo del Tribunal Judicial de Lyon
El 19 de mayo de 2026, el Tribunal Judicial de Lyon emitió una sentencia definitiva a favor de Kenzo Meservey, conocido en la escena electrónica como Fantasm, cerrando un proceso legal por difamación que se ha prolongado durante cuatro años. La corte declaró culpable a la acusada de difamación pública, tras concluir que no existía ninguna base fáctica que respaldara las graves acusaciones de agresión sexual vertidas sobre el productor franco-estadounidense. Durante el litigio judicial, la defensa intentó ampararse en el argumento de la buena fe, una postura que fue categóricamente desestimada por el magistrado al constatar la ausencia total de pruebas objetivas.
Indemnizaciones y pronunciamiento oficial
La resolución dictamina una serie de penalizaciones económicas severas para la parte condenada. El tribunal ha impuesto una multa suspendida de 5.000 euros, a la que se suman indemnizaciones directas para el artista: 10.000 euros en concepto de daños profesionales, 1.000 euros por daños morales y otros 1.000 euros destinados a cubrir las costas legales del proceso. Valentine Pariat, representante legal del DJ, emitió un comunicado ratificando que su cliente nunca ha sido objeto de investigaciones policiales, denuncias formales ni condenas previas relacionadas con estas acusaciones infundadas.
A través de sus perfiles oficiales, Fantasm emitió una declaración detallando el desgaste psicológico y profesional sufrido desde que inició el proceso legal en solitario a los 19 años de edad. El artista describió la situación vivida como un periodo de terrorismo digital, caracterizado por amenazas directas, cancelación de actuaciones y un impacto severo en su entorno familiar. Con el veredicto en firme, el productor ha anunciado su intención de retomar su carrera musical y centrarse exclusivamente en el estudio, la síntesis de sonido y el circuito de clubbing internacional.
Impacto jurídico en la escena electrónica europea
El dictamen del tribunal francés se materializa en un contexto de extrema sensibilidad para el ecosistema del hard techno internacional. A lo largo de los últimos meses, la industria ha sido sacudida por la campaña mediática denominada Techno Files, un movimiento en redes sociales que ha puesto en el punto de mira a diversas agencias de management y a figuras de alto perfil como Shlømo, Basswell y CARV.
Aunque la sentencia dictada en Lyon corresponde única y exclusivamente al caso particular de Meservey y no invalida otras investigaciones en curso dentro de la escena, el fallo establece un precedente jurídico contundente. La resolución subraya la responsabilidad penal que conlleva la difusión de acusaciones sin respaldo probatorio en plataformas digitales, marcando un punto de inflexión en cómo la industria de la música electrónica y el sistema judicial abordan la difamación y la cultura de la cancelación cuando carece de fundamentos legales.


