El renacer analógico en la meca del techno
El pasado 17 de mayo de 2026, el festival Awakenings Upclose, celebrado en el Spaarnwoude-Park de Ámsterdam, presenció un acontecimiento insólito en la escena electrónica contemporánea. Andrea Gill, operando bajo el alias Tunegirl, ejecutó su debut en el Área 07 a los 63 años de edad. En una industria frecuentemente dominada por la juventud, la artista alemana demostró que el lenguaje del voltaje y los BPM no entiende de barreras generacionales, compartiendo alineación con figuras consagradas del techno como Colin Benders, Dasha Rush, Rødhåd y Luke Slater.
Sintetizadores, voltaje y una pasión incombustible
La propuesta sonora de Tunegirl es un ejercicio de purismo analógico. Originaria de Melle, en la Baja Sajonia, Gill diseña sus presentaciones en vivo eludiendo cualquier tipo de ordenador portátil. Su arsenal se fundamenta en un complejo sistema Eurorack de 188 módulos, donde cada secuencia y groove nace de la improvisación absoluta mediante live patching. Sus raíces musicales se remontan a los años ochenta, etapa en la que ejercía como selectora de música disco y funk, antes de ser seducida en los noventa por la crudeza del sonido de Detroit, fuertemente influenciada por precursores como Jeff Mills y Robert Hood. Sorprendentemente, compagina esta destreza técnica con su empleo convencional diurno.
"Soñaba con hacer música en los años setenta. En aquella época era una fanática absoluta del hard rock y me encantaba el sonido de Status Quo y AC/DC... siempre quise tocar la guitarra eléctrica."— Andrea Gill (Tunegirl)

Iniciar Reproducción
El triunfo de la síntesis frente a las tendencias efímeras
La irrupción de Gill en el circuito de festivales de primera línea representa una victoria de la autenticidad técnica sobre las métricas de redes sociales. Su programación en Awakenings responde a la impecable calidad de sus directos y a su profundo respeto dentro de la comunidad de la síntesis modular. Este hito no solo enriquece la narrativa del clubbing europeo, sino que establece un recordatorio vital: la verdadera vanguardia electrónica reside en la dedicación inquebrantable al arte sonoro.





