En la planta baja de la Casa Comalat, el modernismo de la avenida Diagonal deja paso a una sala oscura y estrecha. Donde desde 1984 funcionó el Garaje Hermético —bar de rock-pop con futbolín legendario y viñetas de cómic—, Garage 442 abrió en 2016 para que el mismo local no se apagara. El futbolín ya no está. Tampoco el decorado de tebeo. Quedaron la barra, las copas y una cabina que, semana a semana, cuenta qué suena en Barcelona.
Un bar-club a escala de acera
La apuesta no era otra discoteca de aforo industrial. En el límite del Eixample con Gràcia, el recinto se presenta como bar-club: se entra a beber y se acaba en la pista. La sala es una sola, íntima, de esas en las que un directo de Rex the Dog cabe sin tramoya y el público se aprieta entre taburetes, pantalla LED y barra larga. No hay recinto multisala. Hay luz de color, DJ a la vista y la densidad de un local pensado para escuchar de cerca.
La cabina que se come a las estrellas
La línea oficial prioriza proyectos locales y artistas noveles, pero el tamaño no ha impedido visitas desproporcionadas. Por la cabina han pasado Phil Hartnoll de Orbital, The Hacker, Alexander Kowalski, Angel Molina, Alicia Carrera, Ylia, El Guincho o Bad Gyal. En 2018, Jarvis Cocker se hizo con los platos para Arcade Fire después de su concierto en la ciudad y estiró la noche hasta la madrugada. También ha habido sesiones discretas de Miss Kittin. En un club de este volumen, lo raro no es el nombre grande: es que quepa.
Electrónica sin corsé, de miércoles a sábado
House, electro, dark disco, techno, italo-disco, EBM industrial y drum and bass conviven sin que una sola línea fije la semana. Colectivos de bass music como SUBconscious han hecho del local una de sus casas. Hay vinilo, hay sesiones largas y hay música en directo. El archivo de programación arranca en septiembre de 2016 y las noches siguen concentradas de miércoles a sábado, con cierre de club hacia las 02:30 entre semana y las 03:00 el fin de semana. No es un after de polígono: es un local de acera, a un paso del metro Diagonal, donde la electrónica barcelonesa cabe en un bajo modernista.