El salto de escala en Otero
Dejar el garito de la calle Martínez Vigil no fue un cambio de marca: fue un cambio de cuerpo. Quienes conocieron el primer Gong Galaxy Club recuerdan un espacio pequeño y claustrofóbico, de decibelios inmediatos y sudor de rock and roll. Trasladado al polígono de Otero, en la calle Julián Cañedo, el local ganó techo alto, pista más despejada y un formato pensado para el concierto. A diez minutos a pie de los jardines del Campillín y del casco histórico, la sala se instaló junto a Lata de Zinc y convirtió esa nave periférica en un polo cultural alejado del ocio céntrico.
Directo y electrónica en la misma caja
Hoy se presenta como sala de música en vivo y club de electrónica. En el escenario caben el rock, el garage, el hardcore, el metal y el punk, pero también el trap, lo urbano, el hyperpop, la psicodelia o el afrobeat. Cuando la noche pasa a sesión, la pista se abre al techno, el trance, el house, el acid y al resto del espectro electrónico. No es una discoteca de cartel fijo ni un teatro de temporada: es un recinto que alterna giras, bandas locales y noches de club en la misma caja.
Un aforo de 249 y un PA de line array
El aforo legal es de 249 personas, invitados incluidos. El escenario mide 5,72 por 4,70 metros, hay camerino con acceso directo a las tablas y el recinto está adaptado para movilidad reducida, sin escalones a la entrada. El sistema de PA es un line array Unka estéreo de 12.000 W, con subgraves IKS18 de dieciocho pulgadas, monitores the box pro y mesa Midas M32R Live. Para las noches de club se montan tarimas y se puede armar cabina con CDJ Pioneer y platos Technics. La pista, la barra, la bola de espejos y el truss de LEDs describen un local compacto, de una sola nave, pensado para mirar al escenario y bailar en el mismo suelo.
Una sala de circuito, no de escaparate
En los últimos años Gong se ha convertido en uno de los puntos de encuentro del formato pequeño en Asturias. Metal extremo, punk, indie, electrónica experimental y sellos como Humo Internacional han usado la sala como casa de paso. Totengott presentó en 2024 Beyond the Veil en casa; Repugnance regresó en 2025 tras un cuarto de siglo. La programación cambia cada semana y el horario también: las puertas de concierto suelen abrirse a las 20:30 y el resto depende de cada fecha. El Gong de Otero no compite en volumen con las grandes naves del norte; compite en continuidad, con el mismo nombre que ya sonaba en Martínez Vigil y con una pista donde ahora sí caben el directo y el club.