Un óvalo de teca recobrada sobre Petitenget
Miles de contraventanas antiguas recorren la curva que Andra Matin levantó en 2010 frente al océano Índico. El gesto recuerda al Coliseo, pero no es un decorado: 6600 ventanas y persianas de teca, reunidas por todo el archipiélago indonesio, cubren la fachada elíptica del Potato Head Beach Club y ocultan el interior hasta que el acceso se abre al horizonte. Cada planta mira al mar. Lo impulsaron el empresario Ronald Akili y su socio Jason Gunawan, que un año antes habían abierto Potato Head en Yakarta como restaurante-bar y buscaron en Bali el salto de una marca de ocio indonesia al circuito internacional.
La programación nace del atardecer
El recinto no espera a la noche para funcionar como club. Desde media mañana hasta el cierre, un DJ diario recorre balearic, disco y house al ritmo de la luz. La política musical —residentes con oído balear e invitados de peso— lo colocó entre los clubes de playa de referencia en Asia. En las platinas junto al océano han pinchado DJ Harvey, Peggy Gou, Honey Dijon, Midland, Palms Trax, Jayda G, Young Marco, Justin Vandervolgen o Virgil Abloh. En 2017, Boiler Room grabó a José Padilla poniendo banda sonora a la puesta de sol desde este mismo recinto. Durante años, Pete Herbert dirigió la música y afinó el sonido de piscina y ocaso que todavía define la casa. Residentes como Dita y Gero mantienen ese cruce de proto-house, disco balear y lecturas lentas de pista.
Sun Down Circle, el rito de más de una década
Desde 2014, Sun Down Circle concentra en un solo día lo que el club ensaya cada tarde: escuchar juntos cómo se apaga el Índico. La cita ha traído en directo a Roy Ayers, Kamasi Washington, Larry Heard o Azymuth, y en cabina a Ben UFO, Harvey y Peggy Gou. No es un festival itinerante: es la ceremonia de este edificio, con el césped, las piscinas de borde infinito y la rotonda de teca como caja de resonancia frente a Seminyak.
El beach club como corazón de una aldea
Alrededor del recinto original creció Desa Potato Head: hoteles, restaurantes y un club nocturno distinto, Klymax, concebido con Harvey. El beach club sigue siendo el corazón cultural a cielo abierto: dos piscinas de borde infinito, tumbonas sobre un césped de unos 500 m², barra en el agua y, desde 2024, un sistema 1 SOUND distribuido por pista, comedor, jardín y orilla. En septiembre de 2026, Dekmantel aterriza aquí su debut en Bali. Sigue abierto todos los días, de diez de la mañana hasta medianoche —hasta las dos los viernes y sábados—, con vestimenta libre y una pista que todavía se escribe mirando al oeste.