La pista que Canggu escondió bajo tierra
Bajar la escalera es el gesto que define el local. En Berawa, detrás y debajo del complejo comercial Tamora, una puerta discreta conduce a un sótano de hormigón pensado para que el barrio no oiga nada. Vault Bali no nació para competir con la puesta de sol: nació para ocupar el hueco de un club de almacén, crudo, cerrado y centrado en la música, frente a los beach clubs de palmera que dominaban la costa de Canggu.
El presupuesto se fue al sistema de sonido
Un colectivo de socios indonesios y occidentales —entre ellos Harmen y el director Paul Tamin, con paso previo por Eikon en Kuta— empezó a encajar la idea hacia 2017. El diseño corrió a cargo de Kiko y Nico, de El Colectivo Studio, originarios de Barcelona y Chile. Cuando el club abrió, en febrero de 2019, la tesis era visible nada más entrar: la mayor parte del presupuesto se había ido al sistema de sonido, no al brillo. El equipo principal de pista es un Void Acoustics Tri Motion. La cabina central, convertida en cubo de LED, concentra la mirada de la sala y ha acabado siendo la imagen más reconocible del recinto.
Pista, lounge y Cocktail Bunker
El recinto se parte en dos ambientes. La pista concentra el baile, con asientos y mesas VIP en el perímetro; un lounge de cortinas de terciopelo rojo mantiene el volumen sin ser la misma sala. Junto a la sala principal opera el Cocktail Bunker, el bar de cócteles del mismo complejo, usado como calentamiento y para eventos privados. El lema del club —vivir underground— describe una decisión arquitectónica: guardar los graves bajo tierra para poder alargar la noche sin pelear con el vecindario.
Noches partidas, cabina internacional
La programación se corta por noches: R&B los lunes, afrobeats los miércoles, sonidos urbanos los jueves, hip hop y R&B el viernes y hip hop el sábado, con pases de techno y house cuando entra un nombre internacional. En esa cabina han quedado grabados sets de artistas como VTSS, Volvox y Fiedel, junto a residentes locales. El club sigue abierto de lunes y de miércoles a sábado, de 22:00 a 04:00, con la misma idea de 2019: la música se guarda abajo, y la isla de palmera se queda arriba.