Bajo la copa de hormigón del Coliseum, en los antiguos almacenes y cabinas de Alfonso Molina, el Ayuntamiento de A Coruña abrió en abril de 2010 un hueco que la ciudad no tenía. O Túnel nació para las propuestas amplificadas de corte minoritario: público de pie, aforo de 500 personas y una pista a escala humana justo debajo del gran recinto.
El tamaño que faltaba entre el teatro y el macroconcierto
Cuando se anunciaron las obras, el director del Coliseum, Javier Rodríguez, lo dijo sin rodeos: los conciertos de esa magnitud acababan en teatros donde no se podía bailar, y las salas privadas no cubrían todo el circuito. La nueva sala municipal no quería ser un local de copas, sino una plataforma pública para bandas locales y para nombres que necesitaban un recinto solvente sin llenar el Coliseum. La primera temporada estable, cerrada en mayo de 2011, dejó números elocuentes: medio centenar de grupos y más de 5.000 asistentes. Treinta y tres de aquellas formaciones eran gallegas y veintiocho, coruñesas. Lamatumbá, Loretta Martin, Pülsar, The Money Makers u Os Diplomáticos de Monte Alto compartieron cartel con Entombed, Reincidentes, Sex Museum o Kase.O. En 2012, tras un año de programación interrumpida, la concejala María Xosé Bravo —impulsora del espacio— lo reivindicó como polo de atracción para el independiente. El local reabrió y no ha dejado de ser, desde entonces, la sala de tamaño medio de la ciudad.
Bastión electrónico: donde el Fanzine Fest cierra la noche
El relato de pista más propio de O Túnel es electrónico. El Fanzine Fest de Roi Grobas y Pablo Cubeiro nació aquí en 2015 como una sola jornada de artistas gallegos. Una década después el festival ocupa planetario, museos e iglesia, pero sigue terminando en esta sala: de las 18:00 a las 03:00, con lives, dj sets y visuales, en ambiente de club. Steffi, Samuel Kerridge, Levon Vincent, Convextion, Orphx, Plant 43 o The Horrorist han cerrado edición bajo el Coliseum, junto a la escena gallega. La organización lo llama su bastión y el espacio donde empezó todo. No es una discoteca con calendario diario; es el recinto municipal que la electrónica coruñesa eligió como casa de baile.
Hardcore, sound systems y una sola nave
El otro calendario que ha hecho de esta pista una trinchera es el 981 United, festival de hardcore y metal extremo que lleva más de diez años sudando aquí y que en 2026 cumple su decimotercera edición. On d Bass, de la asociación Negus, ha traído sound systems gallegos e inclusivos, con equipos artesanales como SoundKilla. La sala es una nave con escenario, barra y merchandising; al lado siguen las salas de ensayo municipales. La taquilla abre dos horas antes de cada sesión. La programación sigue siendo ecléctica y a demanda: de León Benavente a noches de reggae. Lo que no ha cambiado es el propósito de 2010: un túnel público, justo debajo del Coliseum, para que A Coruña tenga directo a escala de club.