
La cabina de Oven Club, en el centro de Valencia, es el territorio natural de blan.trrs: sesiones de house profundo con bajos cálidos, ecos dilatados y un ritmo que avanza por tensión sutil más que por golpes de efecto. El criterio es de progresión y de selección refinada, lejos de las fórmulas de la pista mayoritaria. En octubre de 2024, The MUDD Show grabó esa firma en la misma sala: un set de house más oscuro y minimal que abría con Perkin de Robert Frederik, cercano al Larry Heard más hipnótico, y pasaba por To & Fro de Novatek, un clásico de 2006.
Nacida en Valencia, llegó a la electrónica desde el reggae y, sobre todo, desde el dub. Las primeras sesiones fueron en fiestas underground y clubes de aforo reducido, donde el nombre empezó a circular entre promotores. Esa raíz no se diluyó: Guerrilla Bizarre la invitó a su serie Spotted como Blanca T. con setenta minutos de sonoridades oscuras hacia el dub, el reggae y el dancehall. En 2025, ninetofive.recordings publicó 925 Mix Vol. 05 — ARREL, un mix de roots dub con la misma receta que define su cabina: bajos cálidos, delays y ritmos profundos para cerrar el domingo.
Además de la residencia en Oven, es presencia habitual en Spook Club, donde cura Tracing Sound, citas que reúnen sound systems como Huluna, Sticky HiFi y Dub Dawa. En marzo de 2025 llevó esa sensibilidad atmosférica a Jardí Electrònic, al aire libre en el Parc Central, junto a Silverlining. El circuito la ha sacado de la ciudad: Studio Stereo en Barcelona con Algorythm, SaSS en Viena con Club Wreck, Ambre Club y UMI en Bruselas junto a Blanch —también residente de Oven— y el 13.º aniversario de Oven en Hoppetosse, Berlín. El diálogo con Blanch es una de sus firmas, con back to back en The MUDD Show y Nochevieja en la Gran Vía.
blan.trrs se mueve hoy como una figura del circuito valenciano más atenta al ambiente que al impacto: house, deep house y dub, mezclas largas más que discografía de autor, contrataciones en trato directo y una escena que va de las fiestas pequeñas al Funktion One de Oven y a las salas europeas que han empezado a pedir su nombre. En Valencia sigue compartiendo cartel con Pau Pérez y con la casa que la ha convertido en residente.