
En las pistas donde el house se dobla hacia el electro y el techno más elástico, Francesco Del Garda se ha convertido en una figura inconfundible: un selector que pincha con técnica quirúrgica, maleta de rarezas y una sonrisa que delata el placer de quien sigue tratando el vinilo como un oficio. Desde los dieciséis años, cuando empezó a comprar discos siguiendo a amigos deejays, ha construido una reputación de DJ de DJs: alguien capaz de encadenar joyas olvidadas, tesoros de segunda mano y piezas nuevas sin perder el pulso funk de la pista.
Nacido en 1978 en Manfredonia, en la Apulia, a los dieciocho años dejó el sur para instalarse en la Riviera de Romaña, entonces centro neurálgico del clubbing italiano. Allí se abrió paso en fiestas de alcance nacional y se integró de forma estable en la familia Echoes. La obsesión por lo analógico y lo minimal le llevó a completar colecciones de proyectos como Concept 1, Studio 1 y Profan. En los años en que el circuito orbitaba alrededor de Minus, él buscaba otra cosa: un cruce personal de house groovy, techno profundo y funk electrónico, con oído puesto en nombres como Zip, Ricardo Villalobos, Raresh u Onur Özer.
En 2017 fundó Timeless, sello italiano de vinilo pensado para dar cauce a artistas con una voz propia. En paralelo su nombre se consolidó en clubes de culto —Goa Club, Robert Johnson, DC-10, Nu Echoes— y, sobre todo, como residente de fabric en Londres, donde defiende sesiones largas y rigurosamente analógicas. Ha pinchado en Circoloco de Ibiza, Dimensions, Dekmantel, Junction 2 y en Boiler Room durante The Lighthouse Festival. En 2025 recibió en su ciudad natal el Premio Internazionale di Cultura Re Manfredi. Hoy su agenda internacional se gestiona con Triangle Agency y sale desde Bolonia.
Su sonido no cabe en una sola etiqueta. Mezcla house, electro, UK garage, techno y minimal con bajos elásticos, transiciones que unen épocas y una predilección por el groove. Como productor ha publicado con Alessandro Gaia —temas como Move Your Body y The Tribe— y el Bubble EP junto a Seuil en Eklo. El podcast RA.518 de Resident Advisor, grabado en su estudio en Italia, resumió en 2016 esa firma: calor, empuje rítmico y una costura limpia entre géneros. Sigue siendo, ante todo, un excavador de vinilos que pone el disco justo en el momento justo.