La cabina que convirtió el Wild Corner en destino
En la Ibiza de los grandes recintos, Paul Reynolds se ha consolidado como una figura de residencia capaz de funcionar tanto en la escala monumental de Ushuaïa como en la proximidad sudorosa del Wild Corner de Hï Ibiza. Su lenguaje se mueve entre house, disco, funk y grooves de raíz balear, con sesiones pensadas para sostener pista durante horas sin perder contacto con el público. En los últimos años ha sido presencia habitual en las noches de Black Coffee y en las producciones de David Guetta, además de figurar en programaciones de Hï Ibiza, Ushuaïa y UNVRS.
De la escuela del norte inglés al oficio de residente
Su recorrido empezó en el entorno clubber del Wirral, en la noche House Stompin impulsada por Robbie Edwards y Steve Parry, donde encontró una base musical marcada por el disco y el funk. Después llegaron oportunidades en Bowlers y en una fiesta de Perfecto Records vinculada a Paul Oakenfold, antes de conectar con la escena de Liverpool a través de Alderaan, un club por el que pasaban nombres como Danny Howells, Lee Burridge, Parks & Wilson y Quivver. En esa etapa colaboró con Mike Owen y Steve Broderick, de Katania, en Exo, publicado por Undercurrent.
Un catálogo house con acento de pista
Antes de establecerse plenamente en Ibiza, Reynolds fue residente y promotor durante una década en Bar Non, Southport, donde compartió cabina con DJs como Yousef, Justin Robertson y Trevor Rockliffe. También pasó por Voodoo, una de las noches techno de referencia en Liverpool, y por Spin en Leeds. Ya en la isla, su residencia en Plastik reforzó una línea de house más cálida y funcional. En estudio, su nombre quedó asociado a Crossworld Vintage y Crossworld Records con lanzamientos como House About EP, Kumara EP, Dream Coats EP y Hats Off George EP, además de la colaboración Neruda EP con Xavier Arak.
Melon Bomb y el pulso social de Ibiza
La dimensión más comunitaria de su carrera se articula alrededor de Melon Bomb, el colectivo que comparte con Scott Gray, Ben Santiago y Juan Corbi. Nacido alrededor de Pikes y de la sala Freddies, el proyecto creció desde una reunión de DJs locales hasta convertirse en una marca reconocible en la isla, con un fuerte componente disco, espíritu abierto y vocación de fiesta sin rigidez estética. Ese equilibrio entre oficio de residente, conocimiento musical y energía directa explica su peso dentro del circuito ibicenco: fue reconocido con el premio Best Ibiza DJ en los DJ Awards de 2017 junto a Graham Sahara, y mantiene una posición sólida como selector asociado al ADN contemporáneo de Playa d'en Bossa.