
Entre las cajas metálicas de fabric y una pista que seguía llena a las diez de la mañana, Saoirse entendió que el club podía durar toda una vida. Aquella epifanía, con Ricardo Villalobos al mando en el décimo aniversario del local londinense, la empujó a dejar el techo de las 2:30 de Dublín y a construir una carrera que hoy se mueve sin complejos entre house, techno, garage, bass y la euforia rave.
Creció en el centro de Dublín, hija única de una madre músico tradicional que organizaba fiestas ilegales en bosques y playas. Desde muy niña escuchaba a The Prodigy, Orbital y Leftfield en casete; a los catorce ya tenía platos, y entre 2003 y 2006 trabajó en Abbey Discs, la tienda de referencia de la danza irlandesa, mientras pinchaba hard house y trance y se abría paso en emisoras pirata hasta aterrizar en RTÉ. Tres temporadas en Ibiza y el límite de un circuito pequeño hicieron el resto: a los 23 se instaló en Londres, primero con un puesto en Resident Advisor y después en las cabinas de Phonox, fabric, FOLD y Adonis.
Sus sesiones investigan y arriesgan a la vez: pueden arrancar en tech house y terminar en jungle, jazz o bass líquido. Fue la primera residencia de corte house en Rinse FM, con invitadas como Call Super, Sonja Moonear, Aurora Halal o DJ Deeon, y más tarde residente de BBC Radio 1, con Essential Mix incluido. Es residente de Maricas en Barcelona y sostiene su propia fiesta trUst, donde ha pinchado junto a Spekki Webbu, Nicolas Lutz o Eris Drew. En 2022 firmó un cierre de tres horas en Houghton y, con Moxie, Shanti Celeste y Peach —el cuarteto SASS— alargó hasta el amanecer un B2B en Glastonbury que se ha vuelto casi mito.
La pandemia le dio el estudio. En 2021 fundó el sello trUst Recordings y debutó con el EP Trust, seguido de Two Bruised Egos, Mind Energy y The Monogamous EP en Peach Discs. En 2023 firmó fabric presents Saoirse, un mix de setenta minutos con exclusivas propias y de Shanti Celeste, y fue portada de DJ Mag. Como cofundadora y directora musical de Body Movements, el festival queer de electrónica del este de Londres, ha llevado esa comunidad a salas de gran producción, incluido un maratón de once horas en Printworks. Remixes para Fever Ray, Confidence Man o Shanti Celeste y un RA Live de ochenta minutos en su propio festival confirman que, dos décadas después, su pista sigue ensanchándose.