
Antes de que el circuito supiera quién era, Son of Son ya estaba dentro de las sesiones: cortes sin identificar, voces extrañas y un gancho que Instagram convertía en reclamo semanal. El productor de Estocolmo, también conocido como The Great Blondino, aterrizó en 2024 con un techno melódico que no cabe en la plantilla: ópera, vocoder, humor visual y la consigna de hacer algo distinto.
Llevaba trece años produciendo sin eco cuando Argy lo metió en el álbum New World de Afterlife con Faust, un tema inspirado en el filme mudo de 1926. Ese empujón abrió Siamese, el sello de Adriatique, donde debutó en solitario con el EP Lost Control (junio de 2024): el corte homónimo, Du Ska Inte —voces en sueco con síntesis de voz, guiño a Ingmar Bergman— y Elucidum. Con Argy y Omiki llegó RITMO; con Adriatique, Style & Fashion.
Voices In My Head, junto a Anyma y Argy, salió el 14 de febrero de 2025 en The End of Genesys y se coló en la residencia de Anyma en The Sphere de Las Vegas. Escribió el estribillo entero por primera vez y lo cantó con una voz generada por IA. Amelie Lens firmó un remix que lo empujó hacia la pista dura. En julio de 2025 abrió la noche inaugural de la residencia de Anyma en UNVRS, Ibiza, y su agenda se extendió a India, El Cairo, Cartagena con Adriatique, Dubái, Zagreb o Túnez.
A los doce años, Take Five de Dave Brubeck lo empujó a la batería de jazz; años después se coló en un concierto de deadmau5 y cambió el kit por un ordenador. Su madre le acercó la ópera y la clásica; su padre, el rock psicodélico y el folk. En el instituto dibujaba ropa en los cuadernos y, sin presupuesto, se la cosía él mismo. El look —rubio imposible, sastrería rara, el apodo The Great Blondino— no es un extra: es el personaje con el que se sube a cabina.
En 2026 ha publicado el EP Feel Something en Diynamic y How Much Do You Need en su propio sello Great Blondino, además de colaboraciones con Mathame, JONOS y Agents Of Time. Lo representa en Europa MFM Booking. No se define como DJ de un solo género: mezcla techno, house y rarezas, y avisa de que seguirá tirando curvas. El objetivo, dice, es tan simple como difícil: cuidar a su madre, mantenerse sano y no parecerse al de la camiseta negra de al lado.