
En Lisboa, las sesiones de YokoO se despliegan sin prisa: grooves profundos, texturas hipnóticas y un house mínimo que trata la pista como un relato de largo aliento. Fundador del sello de vinilo SATYA —verdad, en sánscrito, y uno de los principios del yoga que atraviesa su trabajo—, ha convertido la curaduría en un oficio tan central como el de pinchar. En el club Rūmu mantiene una residencia mensual donde el deep house, el house mínimo y un techno contenido se alargan en formato de storytelling, lejos del corte de tres minutos.
Natural de Habsheim, en el este de Francia, empezó como coleccionista de discos en la adolescencia. En 2006 se instaló en Australia: primero en Sunshine Coast, donde estudió negocios internacionales; después en Brisbane, donde el deep house de 2008 y las residencias maratonianas fijaron su rumbo; y más tarde en Sídney, inmerso en Reckless Republic y en las afterhours dominicales de SPICE, una institución underground que aún menciona como una de las etapas más densas de su vida detrás de la cabina. En 2014 se mudó a Berlín; la necesidad de mar y de un entorno más habitable para artistas le llevó después a Lisboa, donde reside, produce y dirige el sello.
Su catálogo temprano pasó por Musik Gewinnt Freunde, Moodmusic, Plastic City o Affin. El salto internacional llegó con Pachamama en Kindisch (Get Physical), Euneirophrenia y Magnetic Souls en All Day I Dream —junto a Retza y en la órbita de Lee Burridge— y Jivanmuktih en Rebellion, el subsello de Crosstown Rebels. El álbum Nothing Can Compare (2019) consolidó esa etapa. Ha pinchado en Europa, América, Asia y Australia; en Burning Man 2015 debutó en White Ocean en hora álgida, entre Matthew Jonson y el back to back de Jamie Jones con Dyed Soundorom, y volvió a la playa con Robot Heart. El circuito le llevó también a citas como SXM Festival y a su primer titular en Nueva York con Gray Area.
En 2021 abrió SATYA con un primer vinilo colectivo junto a Matthew Dekay, Zone+ y Retza. El catálogo ha crecido en vinilo y digital, con colaboraciones propias con Atish, Haider Uppal o Bobi Stevkovski. En 2026 asumió la dirección de A&R de Toka Musik, sello con raíces en Líbano y Dubái, y marcó esa etapa con el EP Ortus. Hoy reparte el tiempo entre el estudio de Lisboa, la residencia en Rūmu, las noches de sello y una agenda internacional más selectiva: menos carretera continua, más criterio, el mismo pulso hipnótico.