

Recinto
9:30 Club
Washington D. C., Distrito de Columbia, Estados Unidos
Biografía de 9:30 Club
Nueve y media en F Street
El nombre no nació de un eslogan, sino de una esquina y de un reloj: el 930 F Street NW y las 21:30 a las que abrían las puertas. El 31 de mayo de 1980, Lounge Lizards y Tiny Desk Unit inauguraron en la planta baja del Atlantic Building un cuarto de apenas doscientas personas, con postes que partían la vista del escenario, fama de ratas y un hedor que todavía cuenta quien estuvo. Dody DiSanto y Jon Bowers convirtieron un bloque marcado por los disturbios de 1968 en el laboratorio donde el punk de D. C., el go-go y la new wave se mezclaban sin protocolo.
El cuarto sucio donde cabía Nirvana
Allí se afirmaron Bad Brains, Fugazi, Black Flag, R.E.M., Public Enemy y Nirvana, y también nombres que no encajaban en ninguna casilla, de Tony Bennett a Steel Pulse el día del funeral de Bob Marley. Seth Hurwitz y Rich Heinecke, al frente de I.M.P., se convirtieron en programadores exclusivos y compraron el local en 1986. La sala era estrecha, pero su sistema de sonido fijo —una rareza entonces— y su política para todos los públicos la convirtieron en escala obligada de la costa este. Dave Grohl resumió aquel recinto original con una frase que aún circula: allí ocurría magia. Cuando The Black Cat abrió con triple aforo, el 9:30 entendió que debía mudarse o quedar fuera de juego.
La sala sobre raíles de V Street
El 5 de enero de 1996, Smashing Pumpkins reabrió el club en el 815 de V Street NW, en el antiguo WUST Radio Music Hall, un recinto que décadas atrás había sido club de Duke Ellington. El aforo subió a 1.200. El escenario va montado sobre raíles: se adelanta o se retrasa para que una noche de quinientas personas apriete igual que un sold out. Planta de pie, balcón envolvente, cuatro bares y un PA d&b audiotechnik J-Series pensado para que las giras dejen el equipo en el camión. Pollstar lo ha nombrado club del año más veces que ningún otro local; Billboard y Rolling Stone lo han colocado entre las mejores salas grandes de Estados Unidos.
Pista, cupcakes y electrónica de paso
No es un templo techno, pero la electrónica forma parte de su calendario: Thievery Corporation rodó aquí su primer film en directo; deadmau5 llegó a desplomarse en mitad de un set en 2010; y hoy conviven indie, hip hop, fiestas de baile y sesiones de DJs. Desde 2009, cada artista se encuentra en el camerino el cupcake 9:30, un ritual tan propio como el sonido. Detrás del edificio, The Atlantis recupera el espíritu del local original. Más de cuatro décadas después, el 9:30 sigue siendo la sala que Washington señala cuando habla de conciertos de club.




