

Recinto
Artlab
Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Biografía de Artlab
Un galpón que se niega a ser discoteca
En Roseti 93, la noche no empieza en la cola de una puerta selectiva sino en un galpón de 540 m² del Distrito Audiovisual, pensado como laboratorio de arte digital, tecnología y música. Gonzalo Solimano, DJ desde los años 90 y fundador de la plataforma en 2015, abrió al público este recinto el 3 de marzo de 2022. Él lo sitúa más cerca de un museo que de una discoteca: un espacio donde se come, se mira y se termina bailando. En 2023, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declaró las actividades de interés cultural.
De red creativa a recinto físico
Antes de plantar bandera en Chacarita, Artlab había impulsado en 2016 el espacio de música electrónica y arte digital del Centro Cultural Kirchner y, desde 2017, produce MUTEK.AR, la edición argentina del festival internacional de creatividad digital. El salto al local propio consolidó residencias artísticas, una galería de artes electrónicas, un listening bar y una sala híbrida de audio y vídeo. El recorrido habitual cruza la muestra y la barra antes de entrar a la sala: el edificio está pensado para que la escucha y la imagen compartan la misma noche.
La Sala HiFi y el culto al detalle
En 2025 la Sala HiFi reordenó el relato sonoro del lugar. El núcleo es un sistema cuadrafónico de horn speakers Altec Lansing A7 —The Voice of the Theatre—, restaurados, con amplificación valvular McIntosh y una pantalla LED de gran formato. Ahí se escuchan discos enteros, se presentan conciertos de jazz y se baila house con la misma exigencia de fidelidad. La pista de Círculo de Sonido, los viernes, coloca un escenario a la altura del público y trata el baile como una experiencia de alta definición, no como un apéndice de la exposición.
Una programación que muta cada semana
El local no funciona con un único ritual de club. Según la agenda, un miércoles puede ser un trío de jazz, un viernes Círculo de Sonido con DJs locales e internacionales, un sábado una escucha HiFi y un domingo una función de videoclub. Solimano resume el espíritu: no siempre se sabe qué va a estar pasando, pero siempre está pasando algo. Esa imprevisibilidad, sostenida por un equipo pequeño y una red de alianzas institucionales, es hoy la marca del recinto: un laboratorio nocturno donde la electrónica, la performance y el arte digital comparten el mismo galpón.




