

Recinto
Valencia, España
El 16 de abril de 1998, el Hemisfèric de Santiago Calatrava encendió el antiguo cauce del Turia con fuegos artificiales, imagen digital y un concierto de Michael Nyman. No era una discoteca: era el primer edificio de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un ojo de hormigón cuya pupila es una sala de proyecciones y cuyos párpados se completan al reflejarse en los estanques. Desde esa noche, Valencia ganó un recinto pensado para ser mirado, recorrido y escuchado.
El proyecto, relanzado en 1996 al sumar las artes a la ciencia, se despliega casi dos kilómetros. Junto al Hemisfèric están el Umbracle, mirador mediterráneo y aparcamiento; el Museu de les Ciències Príncipe Felipe, museo interactivo de unos 40.000 m²; el Oceanogràfic de Félix Candela, el acuario más grande de Europa, abierto en 2003; el Palau de les Arts Reina Sofía, teatro de ópera inaugurado el 8 de octubre de 2005; y el Àgora, plaza cubierta de 2009 reconvertida en 2022 en CaixaForum València. En 2007 el conjunto quedó entre los 12 Tesoros de España. El complejo recibe cerca de 3,5 millones de visitas al año.
La música aquí no vive en una única pista. El Hemisfèric —pantalla cóncava de 900 m², IMAX Dome, FullDome y sonido envolvente ATMOS— ha programado planetarios musicales como Pink Floyd: The Dark Side of the Moon. El Palau concentra lírica y sinfónica en varias salas, con nombres como Lorin Maazel, Zubin Mehta o Plácido Domingo. En el exterior, el Festival de les Arts convierte cada junio el recinto en escenario de pop, indie y electrónica. En 2026, la ordenanza municipal de ruido canceló la segunda jornada: este no es un polígono de clubbing, es un barrio monumental donde el volumen choca con la ciudad.
El mismo paisaje ha sido plató de Tomorrowland y de Andor. Sigue abierto casi todos los días, con horarios distintos por edificio y temporada. No es un club de electrónica: es el gran artefacto valenciano donde ópera, cine inmersivo y conciertos al aire libre se proyectan sobre el agua.