

Recinto
Pamplona, Navarra, España
Junto al Estadio El Sadar, el esqueleto de hormigón estuvo años a medias: las obras del entonces Reyno de Navarra Arena arrancaron en 2009 y se detuvieron en 2013. El 29 de septiembre de 2018 el edificio, ya como Navarra Arena, se estrenó ante el público con la final del Masters Codere de pelota mano, con el frontón a rebosar. No nació como discoteca de barrio, sino como el gran contenedor que el Gobierno de Navarra necesitaba para programar a escala de arena.
Lo gestiona la sociedad pública NICDO. Son 45.685 m² construidos y una arquitectura pensada para el directo: gradas telescópicas que se recogen o se despliegan, telones que recortan el aforo y dos sistemas de prerigging —fijo y móvil— para colgar escenario, PA e iluminación. La pista central tiene 4.575 m² y 18 metros de altura. Admite concierto de pie, caja negra Urban o Superurban, teatro o feria, con un aforo publicitado de hasta 13.613 personas. Un clúster audiovisual de alta definición cubre la sala y el frontón suma pantallas LED de 6x4 metros.
El frontón de 600 m² y 3.000 localidades no es un extra: es el frontón cubierto de mayor aforo de España y puede orientarse a la pelota o fundirse con la pista para agrandar el recinto. Allí aterrizaron finales de manomanista y de parejas que Navarra no había podido celebrar a esa escala, y la final absoluta de bertsolaris de 2022, con más de 12.000 personas. En 2018, Revolution on Ice convirtió el pabellón en pista de hielo con música en directo y más de 10.000 asistentes.
En la pista han pasado Bob Dylan, Mark Knopfler, Serrat, Sabina, Berri Txarrak —los primeros en agotar cerca de 11.850 entradas, con dos noches—, C. Tangana, Fito y Fitipaldis, Quevedo o Melendi. El 13 de septiembre de 2025 el Groove Festival metió rap y electro latino con Trueno y Juan Magán ante unos 5.000 asistentes. El 6 de junio de 2026, Blackworks —marca de hard techno, no el recinto— ocupó la pista de 21:00 a 06:00 con unos 6.000 ravers, pantallas LED y una noche de clubbing de gran formato. El Navarra Arena no es una discoteca estable; es el pabellón donde Pamplona convierte una arena en pista de baile cuando la programación lo pide.
Hacia 2023 el recinto rozaba los 750.000 asistentes y cerca de 400 citas. Hoy anuncia del orden de 125 eventos al año entre conciertos, deporte y MICE, con cafetería El Escondite, parking subterráneo y villavesas de refuerzo cuando hay macroevento. Sigue siendo, pegado al Sadar, la pieza mayor del ocio musical de Pamplona.