

Recinto
A Coruna, La Coruña, España
Poco antes de la pandemia, el letrero de Sala Malavida encajó demasiado bien con el calendario. El local abrió en el 13 de la Rúa Rey Abdullah, en la zona de Riazor, y enseguida chocó con el cierre sanitario. Sobrevivió. El programador David López describió una reapertura mejor de lo esperado y situó 2023 como el año en el que la sala iba a coger velocidad de crucero, con una consigna poco turística: no parecerse al resto de salas de A Coruña y montar noches de hasta cuatro bandas cuando ya es difícil cuadrar dos.
La dirección no era virgen. En esa misma finca había funcionado Le Club, también conocida como Le Club Directo, un referente gallego de conciertos de medio aforo con cartelera de pop, rock, indie, electro, hip hop, blues, soul, punk y folk. La actividad de ese local llega hasta 2019 y el cierre se produjo en 2020. Malavida heredó el continente y cambió el acento: menos circuito convencional y más sala underground de proximidad, con el público a un paso del escenario.
El aforo se cifra de forma estable en 200 personas. Esa cifra no es un detalle de licencia: es la gramática de la noche. El escenario queda al alcance de la mano, la barra forma parte del mismo recinto y el público ocupa un espacio compacto. Ahí se han visto directos de rock y metal, punk y hardcore, rap, R&B, jazz y rumba, además de sesiones de DJ. Hay constancia de noches de techno, como Archaic con Liños en 2022, pinchadas en vinilo de punk, garage y soul, batallas de freestyle, monólogos y usos para eventos privados o grabaciones. La política de acceso es estricta: mayores de 18 años.
López insistía en mirar a la escena local, tanto por compromiso con los músicos coruñeses como porque esa programación mueve público de fuera. El modelo mezcla ofertas de promotores con cartel propio. En la práctica la agenda es semanal, pero no rutinaria: un jueves de hardcore, un viernes de rap, un sábado de club o una sesión de jazz. No opera como discoteca de horario fijo; funciona como sala de conciertos que, cuando toca, se convierte en pista.
Sigue abierta, sin web propia y con la identidad pública concentrada en redes. El local está en el 15004, pegado al eje de Finisterre y Riazor, con taquilla en puerta y acceso adaptado. La Malavida no presume de un recinto monumental: sostiene el directo en una pista pequeña, céntrica y todavía viva.