

Recinto
Málaga, España
Cuando Eduardo Rodríguez dejó atrás su local de música en directo en El Ejido, no buscaba otra sala de centro histórico. Junto a Eugenio Pastrana Carvajal tardó más de un año en encontrar un recinto en Málaga que encajara: un espacio del polígono industrial Pérez Texeira, en Cruz de Humilladero, pegado al recinto ferial. Sala Roka abrió en junio de 2024 con esa geografía como argumento. Llegar es sencillo, hay aparcamiento y el público no se pelea con el atasco de una de las ciudades más saturadas de ocio del Mediterráneo. El lema del local es directo: la música en todas sus formas, sin encerrarse en un solo género.
La sala es un volumen diáfano, pensado para no perder de vista el escenario. Hay camerinos con acceso directo a escena, vía antipánico y taquillas en el exterior, independientes de la puerta. Los responsables reconocen que el recinto podría acercarse al millar de espectadores, pero limitan la entrada a 600 para que la gente no se pise. Esa cifra es la medida real de la noche: lleno, pero con aire. El alquiler del espacio y el rider técnico se gestionan a demanda, como sala de conciertos y de eventos.
En poco más de dos años el escenario ha mezclado leyendas y pista. Han pasado China Crisis, Cobra Spell, Black Flag, Dante Spinetta y Vargas Blues Band. El mismo recinto ha acogido electrónica, techno, house y drum and bass: noches de club como Odyssey, el directo de Ed Solo o citas de breakbeat. No es una discoteca de programación fija. Es una caja de conciertos que, cuando el cartel lo pide, se convierte en club hasta el cierre.
Con Vibra Málaga, los grupos de la ciudad pueden montar su fecha a coste cero. No es un sello ni una marca de fiestas: es la infraestructura puesta al servicio de bandas sin presupuesto de alquiler. La agenda es por evento, sin horario comercial permanente, y en 2026 el calendario sigue con nombres internacionales, metal local y propuestas de pista.