

Recinto
Santa Cruz de Tenerife, España
La laguna de agua de mar de Hard Rock Hotel Tenerife convierte el litoral de Playa Paraíso en una pista diurna. El vaso se abre a la playa de arena oscura y, en su borde, The Beach Club concentra restaurante, barra y el pulso electrónico al sol: no hay oscuridad de discoteca, hay agua, palmeras y un escenario a cielo abierto.
El hotel nació en 2016 sobre los antiguos Oasis Paraíso y Paraíso Floral, con una apuesta explícita por un turismo más joven y muy identificado con la música. The Beach Club no es un club independiente: es el recinto físico del complejo que mira a la piscina laguna de 1.422 m² de agua de mar y a un acceso directo a la orilla. Ahí conviven el almuerzo mediterráneo, el bar de piscina, camas balinesas y un escenario exterior junto al agua. En las fiestas diurnas la cabina ha llegado a situarse flotando en el centro de la laguna, con barras accesibles desde el agua y zonas VIP alrededor del vaso. El espacio admite huéspedes y visitantes: se come, se nada y, cuando hay fecha, se baila en el mismo plano.
En 2018 el hotel y GreenWorld Festival estrenaron Lagoon Party, el ciclo que demostró que esta laguna podía funcionar como festival diurno. No es el nombre del local: es la programación que lo puso en el circuito electrónico canario, de mediodía a anochecer y para mayores de 18 años. Por esa cabina pasaron Fat Boy Slim, Roger Sánchez, Nervo, Pendulum, Erik Morillo, Rudimental y Harry Romero, entre otros. El formato —bañador, sol y electrónica— se ha mantenido. Promotoras de house, techno y bassline siguen anunciando el mismo recinto como The Beach at Hard Rock Hotel Tenerife, con horarios típicos de primera tarde hasta el atardecer.
Entre evento y evento, The Beach Club sigue siendo cocina de mediodía: carta eco-saludable, pescado, plancha y cócteles con vista a la laguna y al océano, de 12:30 a 16:30 todos los días, sin código de vestimenta. El complejo es familiar, con parking y acceso accesible a la laguna, pero el borde del agua es donde Hard Rock deja de ser memorabilia de vestíbulo y se convierte en clubbing al sol. Quien busque una sala oscura hasta el amanecer no está en el recinto adecuado: aquí el cierre natural de la fiesta es la luz del atardecer, a un paso de la orilla atlántica de Adeje.