El nacimiento de un ecosistema sonoro
La productora afincada en Copenhague, Anastasia Kristensen, ha dado un paso audaz en su carrera este año con la publicación de su álbum debut, Bestiarium Sombre. Editado a través del sello Intercept —hogar de artistas como Tsepo, Coloray, DJ Aya e Ineffekt—, este trabajo de larga duración representa una desviación consciente de las estructuras rígidas que a menudo dominan la música de club actual. Lejos de la previsibilidad del techno de escenario principal, Kristensen ha construido un universo paralelo donde la síntesis y el ritmo cobran vida propia, conformando un ecosistema salvaje y vibrante.
Diseño antropomórfico y grabaciones de campo
El núcleo conceptual de Bestiarium Sombre radica en lo que la artista define como música antropomórfica. A lo largo de los nueve cortes que componen el disco, cada pista asume la identidad de una criatura o entidad biológica. Títulos como 'Black-Footed Ferret', 'Sulphur Mustang' o 'Silver Cuttlefish' no son meros adornos poéticos, sino descriptores precisos del carácter de cada composición. Para lograr esta personalidad única, el proceso de diseño sonoro requirió una fase intensiva de recolección acústica y experimentación táctil.
Utilicé sonidos de mecanismos hidráulicos, cantos de urracas grabados y muchos elementos de la vida real, como cristales rotos. Me atrae profundamente la fisicalidad del sonido en la música electrónica.
— Anastasia Kristensen
La ruptura con la monotonía pospandémica
La motivación detrás de este giro estilístico nace de una necesidad personal de romper con los hábitos adquiridos en la industria. Tal y como ha detallado recientemente en conversaciones con la prensa especializada, tras el impacto de la pandemia la artista sintió un agotamiento creativo frente a las fórmulas convencionales. Esta insatisfacción la impulsó a explorar influencias que escapan del techno lineal, integrando elementos de la escena electrónica británica. Entre las corrientes sonoras que nutren la espina dorsal del álbum destacan:
- El groove sincopado y la elasticidad rítmica del jungle.
- Las texturas subgraves características del UK bleep temprano.
- La complejidad estructural y el diseño cerebral del IDM (Intelligent Dance Music).
Esta amalgama de géneros permite que las percusiones se sientan orgánicas, emulando el movimiento errático pero calculado de la fauna que inspira el proyecto, sin perder en ningún momento el enfoque hacia el dancefloor.
Mutación orgánica en formato físico
Más allá de su distribución digital, el proyecto ha sido concebido con una fuerte identidad visual y material, materializándose en una edición limitada en vinilo jaspeado amarillo transparente. Con Bestiarium Sombre, Anastasia Kristensen no solo expande su propio horizonte de producción, sino que demuestra que la vanguardia electrónica aún posee un vasto territorio inexplorado. El álbum se erige como una prueba tangible de que el diseño sonoro avanzado puede coexistir con el dinamismo del clubbing, ofreciendo una experiencia inmersiva que desafía tanto al cuerpo como al intelecto.



