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DVS1 y Aslice: El Desafío a la Industria Electrónica

Tequila Thru
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Reportajes y Opinión17 jul 2026, 12:0010 min

La industria de la música electrónica sufre una profunda brecha económica entre los creadores de las obras y quienes las exponen. Mientras los productores invierten meses en el estudio para crear un track, los DJs que pinchan esas pistas en festivales y clubes cosechan los mayores beneficios. Esta dinámica genera un ecosistema donde el acto de mezclar resulta mucho más lucrativo que la propia producción sonora. Ante esta desigualdad emerge Zak Khutoretsky, conocido como DVS1. Lejos de buscar el estrellato comercial o el rol de influencer, forjó su visión en las fiestas clandestinas de Minneapolis. Su filosofía defiende que el protagonismo debe recaer en la pista de baile, relegando el ego del DJ. Esta coherencia lo llevó a cuestionar las reglas de un juego que consideraba injusto para la cultura de club. Para materializar el cambio, DVS1 impulsó Aslice, una plataforma diseñada para equilibrar la balanza financiera del sector. El concepto era revolucionario: facilitar que los DJs compartieran voluntariamente un porcentaje de sus cachés con los productores cuya música utilizaban en sus sesiones. El objetivo era establecer un flujo de ingresos directo que recompensara a los creadores en la sombra y asegurara la sostenibilidad de la escena. Sin embargo, la iniciativa destapó una incómoda realidad. Aunque el discurso predominante en la industria aboga por el apoyo mutuo, la respuesta ante Aslice evidenció una notable hipocresía. Gran parte de los DJs consagrados mostró reticencias para ceder una fracción de sus ingresos, demostrando que cambiar un sistema establecido es mucho más complejo que proclamar buenas intenciones en público. El recorrido del proyecto deja un debate abierto sobre el valor real de la música y la ética de quienes lideran los carteles internacionales. La resistencia a adoptar un modelo equitativo plantea si la industria está dispuesta a evolucionar o si el beneficio económico seguirá primando sobre el respeto a los productores que nutren de sonido a la escena global.