Richard Melville Hall, mundialmente conocido como Moby, transitó desde sus inicios en la escena punk y los oscuros clubes underground de Nueva York hasta convertirse en una figura central de la música electrónica. Su consagración definitiva llegó en 1999 con el lanzamiento del álbum "Play", un trabajo que fusionó ritmos electrónicos con antiguos samples de cantantes de blues y góspel.
A pesar de vender más de doce millones de copias y licenciar todas sus pistas para publicidad y cine, el éxito masivo trajo consigo una profunda crisis personal. La fama mundial empujó al artista hacia una espiral de excesos con el alcohol y las drogas, revelando el vacío emocional que se escondía tras el reconocimiento internacional en la cima de la industria musical.