Exploramos el universo sonoro de Richie Hawtin para recrear sus dos estilos más emblemáticos: su faceta lenta y minimalista a 120 BPM, y su vertiente más contundente y festivalera a 140 BPM. Descubrimos cómo exprimir emuladores del clásico 303 para diseñar icónicas líneas acid, apoyándonos en glides marcados y secuencias rítmicas lineales.
Además, aplicamos conceptos como la polirritmia y polimetría para generar bucles hipnóticos. Mediante síntesis FM, distorsiones y percusiones al estilo 909, construimos bajos sólidos inspirados en clásicos como No Way Back, dominando el diseño sonoro pistero de esta leyenda de la electrónica.