El desmantelamiento de Phoenix of Vinyl y Paragon Music
La Corte de la Corona de Inner London ha dictado sentencia firme contra Rehan Ahmed, de 40 años, condenándolo a tres años y medio de prisión. Este fallo judicial histórico pone fin a la mayor operación de falsificación de discos de vinilo registrada en la historia del Reino Unido. A través de empresas fachada como Phoenix of Vinyl y Paragon Music, el acusado orquestó una red de manufactura clandestina a escala industrial que operó ininterrumpidamente entre 2017 y 2024, aprovechando el resurgimiento y la alta rentabilidad del formato físico en la industria musical global.
El complejo clandestino, ubicado en una nave industrial del barrio de Acton, al oeste de Londres, funcionaba a pleno rendimiento utilizando cuatro prensas de vinilo de setenta años de antigüedad. Durante sus siete años de actividad ilícita, la red criminal generó ingresos superiores a los 2.74 millones de libras esterlinas. La mercancía pirata se introducía en el mercado legítimo mediante la venta directa a tiendas minoristas independientes y a través de plataformas de comercio electrónico orientadas al coleccionismo, engañando a miles de compradores que pagaban precios premium por ediciones falsas.
- 18 toneladas de evidencia física confiscada en las instalaciones durante el allanamiento.
- 3.000 estampadores de metal utilizados para el prensado no autorizado de los surcos.
- 2.791 discos terminados y listos para su distribución ilegal, abarcando el catálogo de 108 artistas diferentes.
- Miles de fundas impresas, galletas centrales y material de empaquetado falsificado con logotipos oficiales.
Investigación institucional: El papel de la BPI y la PIPCU
La caída de esta red delictiva tuvo su origen en febrero de 2024, cuando especialistas en protección de derechos de la Industria Fonográfica Británica (BPI) realizaron una compra de prueba en el almacén de Ahmed. Tras confirmar mediante peritaje técnico la naturaleza fraudulenta de las copias, el caso fue derivado de inmediato a la Unidad de Delitos de Propiedad Intelectual de la Policía (PIPCU) perteneciente a la Policía de la Ciudad de Londres, quienes ejecutaron los allanamientos con precisión táctica.
Esta condena es enormemente significativa. Tristemente, no devolverá las decenas de millones de libras que estimamos han sido drenadas de los artistas, los sellos discográficos que los apoyan y la comunidad minorista, pero envía una señal clara a otros falsificadores.
— Peter Ratcliffe, Director de Protección de Contenidos de la BPI
Por su parte, el detective Daryl Fryatt, responsable de la investigación por parte de la PIPCU, subrayó la gravedad de los delitos al señalar que el acusado explotó deliberadamente la pasión de los melómanos por el formato físico. Las reproducciones piratas incautadas incluían álbumes de figuras de primer nivel mundial como The Beatles, Taylor Swift, Kendrick Lamar, Ed Sheeran, Rihanna, Drake y Bad Bunny, afectando directamente a los derechos de autor y a la integridad del ecosistema discográfico internacional.
El precio oculto de la fiebre por el formato analógico
El caso de Rehan Ahmed expone las vulnerabilidades de un ecosistema que lucha constantemente por satisfacer la masiva demanda de prensado físico. Con las fábricas legítimas operando a máxima capacidad y los precios de venta al público en continuo aumento, el mercado negro ha encontrado un nicho lucrativo en la distribución de ediciones no autorizadas. Esta sentencia no solo marca un precedente jurídico fundamental en la protección de la propiedad intelectual en el Reino Unido, sino que también subraya la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos de trazabilidad y autenticación en la cadena de suministro de vinilos a nivel global.





