La escena electrónica chilena vive uno de sus momentos más álgidos con la llegada de reconocidas plataformas internacionales a la capital. En esta ocasión, la contundencia del hard techno y los ritmos acelerados toman el control absoluto de la pista, consolidando a Santiago como un punto neurálgico para los sonidos más duros y vanguardistas del panorama actual.
El colectivo y formación Club Core asume el mando de la cabina para entregar una sesión implacable que no da tregua a los asistentes. A través de una selección musical frenética y una energía desbordante, los artistas demuestran su dominio en los ritmos más extremos, dejando una huella imborrable en esta aclamada edición de Boiler Room.