La escena techno experimenta una transformación impulsada por figuras como Klangkuenstler, capaz de congregar a miles de asistentes en recintos como IFEMA. Su evolución hacia un sonido más contundente refleja un cambio donde el DJ asume el control total de la experiencia visual y sonora.
Paralelamente, surge un intenso debate sobre la estricta política de prohibir los teléfonos móviles en la pista de baile. Esta norma divide al público entre quienes defienden la desconexión digital para recuperar la esencia de la cultura de club y quienes reclaman documentar su vivencia.