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Grand Hall Zollverein

Recinto

Grand Hall Zollverein

Essen, Renania del Norte-Westfalia, Alemania

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Biografía de Grand Hall Zollverein

El pulso de los aspiradores

Ocho compresores y seis aspiradores marcaron durante décadas el ritmo de esta nave: el gas de los hornos de cok se succionaba aquí, se comprimía y volvía convertido en energía para toda la planta. Fritz Schupp levantó la Sauger- und Kompressorenhalle entre 1957 y 1961 en la cokería de Zollverein, entonces una de las mayores de Europa. El capataz Peter Iwinski la puso en marcha en 1961 y la apagó en 1993. Después, la hierba y el silencio se adueñaron del acero durante más de veinte años.

Doce millones para no borrar el óxido

La reconversión empezó en 2014, cuando el edificio dejó atrás la supervisión minera. Se retiraron unas 1.800 toneladas de maquinaria y metal; seis de los ocho compresores salieron de la sala para abrir un volumen útil. El suelo de baldosas históricas se levantó, se instaló calefacción por suelo radiante y se recolocaron a mano 78.000 piezas, con incrustaciones que señalan el hueco de las máquinas. Las lámparas originales se restauraron y volvieron a su sitio. Los propietarios invirtieron unos 12 millones de euros en una transformación respetuosa con el monumento. A principios de 2017 abrió la Grand Hall Zollverein: el primer gran acto fue el EU Stakeholder Forum y la inauguración oficial llegó meses después, ya en explotación regular.

Una planta baja de club y una nave de 90 metros

Hoy el recinto ofrece 4.000 m² accesibles en varias plantas, con aforo autorizado de 2.500 personas. En la planta baja, el Clubbereich de 460 m² —hasta 450 personas— y un foyer de 360 m² concentran recepciones, fiestas y noches de club con DJ. Arriba, la gran nave de 1.800 m² y ocho metros de altura admite conciertos de pie para unos 2.400 asistentes, galas y ferias; al lado, el antiguo Schalthaus se fragmenta en salas menores. No es una discoteca de programación semanal: funciona como recinto de eventos, con el club como una de sus caras. Máquinas, cuadros eléctricos y tuberías siguen a la vista, detrás de cristal, en un campus UNESCO.

Técnica de sala, no de folleto

Una reforma posterior instaló una sonorización descentralizada de 40 altavoces en el techo, pensada sobre todo para la inteligibilidad en congresos, y un sistema de iluminación LED regulable en toda la nave. Hay escenario, cocina de catering, ropero, parking junto a la sala, puntos de recarga y zona exterior integrable. El recinto sigue activo como espacio de servicio integral sobre la cokería, a unos pasos de hornos y mezcladora, lejos de la rutina de un club de barrio y cerca de la cultura industrial del Ruhr.