

Recinto
Badajoz, España
Tres mil noches de directo en veintiún años convirtieron el bajo de la calle Zurbarán en el escenario doméstico de Badajoz. Sala Mercantil, también El Mercantil y Café Concierto Mercantil, abrió en 1997 de la mano de Fernando Utrera y encadenó calendario casi sin descanso: Antonio Vega, Ariel Rot, Javier Krahe, Kiko Veneno, Ilegales, Burning, Obús, Iván Ferreiro, Mikel Erentxun, Danza Invisible, Toreros Muertos, Depedro o Los Ganglios, más una marea constante de bandas extremeñas. No era un pabellón. Era un café-concierto del Casco Antiguo, junto a la Plaza de España, donde el rock, el pop, el indie, la canción de autor y, a ratos, la electrónica compartían una pista íntima.
En junio de 2018 Utrera bajó la persiana. El público del directo se había adelgazado, los jueves habían dejado de sostener la sala y el tabaco, los horarios y la prohibición de sacar vasos a la calle fueron apagando el negocio. El 23 de junio se despidió con una fiesta sorpresa de los habituales. El local se traspasó y, durante años, el recinto sobrevivió como ocio nocturno de otro perfil, lejos de aquel calendario de escenario.
En diciembre de 2024 el mismo espacio reabrió como La Santa, impulsado por Carlos Alberto Márquez. La operación era explícita: devolver el directo al centro, recuperar el concepto Mercantil y no dejar el Casco Antiguo como zona muerta frente al ocio del río. El local conserva licencia de local de fiesta, lo que permite programar conciertos originales —no solo tributos— y funcionar también como discoteca cuando no hay banda. La inauguración cayó a mediados de diciembre; entre las primeras citas nacionales, Pablo Carbonell y el DJ Carlos Jean. Márquez lo planteó como tardeo de invierno y noche de escenario: de jueves a domingo, tarde y noche.
En su primer año La Santa se ha convertido en uno de los recintos más activos del fin de semana pacense. Conviven conciertos, sesiones de DJ y un micro abierto al que se apunta por redes. Por el escenario han pasado Javier Ojeda de Danza Invisible, Juanito Makandé, La Frontera, Juan Medina, Mario Díaz, Macarena Robles, La Guardia, Gonzalo Hermida, Muerdo o Burning; en cabina, George Whaley, Les Castizos o Wally López. El criterio sonoro va de lo comercial a los ochenta y noventa, el indie y las versiones, sin quemar un solo estilo. El espacio es compacto: escenario, pista, barra y una zona Privé que se enciende en las noches de directo. La apuesta no es el río: es volver a llenar Zurbarán de grupos, DJs y un público que busca algo más que una noche plana.