

Recinto
La Supercervecería Alcorcón
Alcorcón, Madrid, España
Biografía de La Supercervecería Alcorcón
De los banquetes de Polvoranca al remember hasta las seis
En el 66 de la calle Polvoranca el edificio que durante décadas alojó los Salones Pycris ha cambiado de oficio. Bodas, comuniones y comidas de empresa llenaron esas salas desde 1976; desde el 17 de septiembre de 2026 el mismo solar opera como La Supercervecería Alcorcón, un local nuevo —no un cambio de nombre— que mezcla restaurante, terraza y discoteca en el suroeste de la ciudad, a dos rotondas del viejo polígono Urtinsa.
Alex Conde, responsable del proyecto, lo ancla a esa geografía sentimental. El público al que apunta, de 30 a 60 años, es el que bailó en Radical, en Piratas y en las salas de electrónica del boom de Urtinsa. El recinto se presenta como only adults, con edad recomendada a partir de 30, y como una forma de volver a esa noche sin pretender que el barrio siga siendo el de entonces.
Restaurante arriba, discoteca abajo
La planta se parte en dos usos. Arriba están el restaurante, el aperitivo y una terraza que Conde describe como muy grande. Abajo funciona la discoteca, con reservados de escenario y de pista. La jornada se piensa en tramos: comida, tardeo y quien quiera quedarse hasta la madrugada.
Esta sede introduce una novedad que no tienen las otras casas del grupo: una parrilla propia y una parte de carta dedicada a las carnes. La marca ya operaba en Móstoles, La Latina y Majadahonda; Alcorcón se distingue además por el horario largo. Jueves, viernes y sábado el cierre anunciado es a las 06:00; el domingo, a las 23:59. Conde lo señala como la gran diferencia respecto a Móstoles o Majadahonda.
Remember, DJs y cerveza a menos ocho
La programación no persigue el club de techno. El sello es el remember: éxitos de los 80, 90 y 2000, pop español e internacional, con DJs de la casa, espectáculo y nombres como Chumina Power. Comer, cantar y bailar en el mismo recinto. La web del local anuncia bonos, copas y reservados, y señala Metro Puerta del Sur como referencia de llegada.
En el interior hay un mural del artista urbano madrileño Sfhir, al que Conde presenta como campeón del mundo de arte urbano y autor también de intervenciones en el Palacio de Vista Alegre. La cerveza se sirve desde un sistema de cámaras WunderKuhl: alrededor de 45 cámaras y unas 12.000 unidades mantenidas a 8 grados bajo cero en estado líquido. El discurso oficial —somos un poco el bar del futuro— mezcla esa tecnificación del frío con la pretensión, más humilde, de ser el bar del barrio para tomar una caña o quedarse a pista.



