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Recinto

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La Haya, Holanda Meridional, Países Bajos

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Biografía de PAARD

El caballo que se coló en la Hofstad

La P de colores sobre la Prinsegracht anuncia un recinto que nació para entrar en La Haya más formal por su vientre. El 21 de octubre de 1972, en tres casas del XVII que habían sido el internado de chicas Angela, abrió el Paard van Troje como centro juvenil: yoga, café de mujeres y danza en la capilla. El nombre no era un adorno: querían conquistar la ciudad de la Corte desde dentro, como el caballo de la leyenda. En pocos años aquella casa de acogida se convirtió en uno de los grandes templos del pop neerlandeses.

Madrugadas con Prince y una pista que no era extra

En la sala han pasado U2 (1980), Mick Jagger (1982), Pearl Jam (1992) y Radiohead (1993). Prince se hospedaba en el Hotel Des Indes y aparecía de madrugada a tocar de sorpresa. En 2007 el recinto recibió a Aphex Twin: la electrónica no era un añadido cosmético. El premio Nachttempel de 2005, que Nieuwe Revu dio al mejor club de los Países Bajos, llegó cuando el Paard ya mezclaba concierto y noche. Aquel año hubo 163.000 visitas; en 2023 se rozaron las 300.000.

La caja de Koolhaas y el escenario en el centro

Entre 1999 y 2003 el edificio se vació. OMA y Rem Koolhaas reconstruyeron el interior detrás de las fachadas monumentales: una caja acústica de hormigón, la Grolsch Zaal para 1.100 personas y una sala pequeña de 350. Los balcones móviles permiten encoger la sala o colocar a los DJ en el centro del público. Esa geometría es hoy PAARD360: escenario en medio, público a 360 grados. La misma idea que Pim Jonker describió al reabrir el 3 de septiembre de 2003, cuando el nombre Paard van Troje volvió a la fachada.

Club PAARD, la noche como programa propio

Desde los ochenta hubo noches de club, pero siempre como añadido. Con CLUB PAARD el recinto —rebautizado PAARD en 2017— se compromete con la noche de La Haya: Q, The Spot, ALT, Mama Africa o Fiesta Macumba. La Kleine Zaal estrenó el primer d&b Soundscape permanente del país; la sala grande corre con d&b KSL. No es una discoteca de marca única: es una sala de conciertos con club propio, a unos cientos de metros del Binnenhof, donde la pista sigue siendo parte de la cultura de la ciudad.