

Recinto
Valladolid, España
En el Paseo de Zorrilla el Coso de Zorrilla se reconoce de lejos: un tambor poligonal de cincuenta lados, tres plantas y una fachada de ladrillo visto sobre zócalo de piedra, con arcos de medio punto de acento neomudéjar y románico. Lo proyectó el arquitecto Teodosio Torres entre 1888 y 1890, con estructura de acero y fundición de hierro de los talleres vallisoletanos Hermanos Gabilondo. Los contemporáneos lo describieron como un edificio monumental, airoso y agradable, pensado para dar a la ciudad un recinto estable a la altura de sus ferias.
La plaza se inauguró en septiembre de 1890 con toros del marqués de Saltillo y una terna de época: Lagartijo, El Espartero y Guerrita. El primer astado que saltó al albero se llamaba Aguilillo; su cabeza disecada se conserva en las oficinas. El ruedo, de en torno a cincuenta metros de diámetro, queda envuelto por tendidos de piedra de quince filas, gradas bajas y, arriba, palcos y gradas altas rematados con crestería, donde se sitúa el palco presidencial. El edificio nació ya con enfermería, ambigú, corrales, apartadero, cuadras y tres puertas de acceso desde la calle.
Administrativamente es plaza de segunda categoría. Desde 1956 es propiedad de la familia de Emilio Ortuño Jumillano, que compró la Sociedad Taurina de Valladolid. Desde 2022 la explota Tauroemoción, con el encargo de programar también eventos culturales y musicales fuera de los ciclos taurinos. El calendario estable gira en torno a la feria de San Pedro Regalado, en mayo, y la de la Virgen de San Lorenzo, en septiembre. En paralelo, el ruedo descubierto ha funcionado como escenario de masas: en 1992 coincidieron Hombres G, Los Secretos, Modestia Aparte y Los Limones, y Mecano cerró allí la gira Aidalai, su último concierto. Décadas después han vuelto el rock y el pop de Miguel Ríos e Il Divo, junto a fiestas de pista como El Cristongo, Molan los 2000 y Molan los 90, con eurodance, remember, electrolatino y reguetón bajo el anillo de ladrillo. No hay club night residente: cuando hay producción, el coso se convierte en recinto de concierto y baile al aire libre.
Más allá de los tendidos se conserva el mapa interno del edificio: embarcadero, báscula de época, corrales, chiqueros, toriles, callejón, capilla —con San Pedro Regalado y la Virgen de San Lorenzo— y una enfermería con quirófano. En la explanada hay esculturas al diestro vallisoletano Fernando Domínguez y el conjunto Arco de Toros, de Carmen Rabanal Tablada. En 1997 se reformó para seguridad, con cubierta ignífuga y pasillos y escaleras más anchos. Hoy se ofrecen visitas guiadas periódicas por esas dependencias. El público entra según cartel: ferias, conciertos o sesiones de pista, sin horario fijo de discoteca.