

Recinto
Royal Arena
Copenhague, Región Capital, Dinamarca
Biografía de Royal Arena
El primer acorde fue un sold out
Metallica no heredó una sala ya rodada: el 3 de febrero de 2017 tocó el primer concierto de la historia de Royal Arena, el primero de cuatro noches agotadas para inaugurar el vaso de Ørestad. Copenhague necesitaba un recinto de escala europea para música y deporte —ni el exceso de Parken ni el salto a Malmö— y Live Nation, a través de Danish Venue Enterprise, asumió la explotación. El nombre comercial llegó en 2014, cuando Royal Unibrew compró los naming rights del proyecto que hasta entonces se conocía como Copenhagen Arena.
Un vecino de madera, no una caja de hormigón
3XN, con HKS, Arup, ME Engineers y Planit-IE, resolvió unos 35.000 m² en Ørestad Syd como pieza de barrio: fachada de aletas de madera onduladas sobre un podio público de plazas y escalinatas, pensado para no aplastar las viviendas colindantes. Dentro, el público se sienta en tres lados del escenario, con 22 metros de altura alrededor de la escena; el suelo puede convertirse en pista de pie y, en citas especiales, el graderío cierra el círculo. El aforo llega a 17.000 personas en concierto y 12.500 en deporte. El primer año superó los 469.000 visitantes; el millón cruzó los tornos en septiembre de 2018 y el tres millones llegó el 10 de noviembre de 2023, con Nik & Jay.
Cuando la electrónica pide escala de arena
Royal Arena no es un club de noche fija: es la multiarena donde Copenhague pone en pista nombres de estadio. Han pasado Bruno Mars, Drake, The Weeknd, Céline Dion, Queen + Adam Lambert, U2, Madonna y Post Malone. En clave dance, Swedish House Mafia llevó Paradise Again el 9 de noviembre de 2022. El edificio también ha sido sede del Europeo de natación en piscina corta de 2017, el Mundial de hockey hielo de 2018, el Mundial de balonmano de 2019, UFC y grandes citas de esports, del BLAST Pro Series al PGL Major de Counter-Strike 2 de 2024.
Abrir cuando hay cartel
Hoy el recinto suma Vinyl Room, lounge de cócteles presentado por Bang & Olufsen, y Restaurant Nohrlund para cenar antes del show, además de bares, suites, ropero y taquillas. No hay horario de discoteca: abre según programación, con una cadencia prevista de 60 a 80 citas al año. El metro M1 deja en Ørestad a unos nueve minutos a pie. La casa de Ørestad no sustituye la escena club de Copenhague; la amplía cuando el directo o el baile necesitan escala de arena.




