

Recinto
Ferrol, La Coruña, España
En el bajo del 142 de la Rúa Sol, Pablo Romero, Occy, volvió en 2018 al mismo local donde, a finales de los noventa, dio sus primeros pasos como pinchadiscos entre Nirvana, Oasis y el rock de aquella década. Antes habían pasado por ese espacio el Kallejón, El Desván y El Royal. El 30 de noviembre de 2018, junto al programador cultural Maximino López Rivas, abrió La Room como café concierto: un contenedor de música en vivo, sesiones de DJ, microteatro, monólogos y presentaciones, pensado para que Ferrol no tuviera que irse a otra ciudad a escuchar un concierto.
La sala se reivindica como cultura de bar. El recinto está insonorizado, con un escenario que parte el centro del local, barra pegada a la pista y luces de concierto. En siete años de trayectoria se contabilizaron unos 740 directos de rock, indie, folk, fado, tango o tradicional, más una treintena de citas como MicroTeatro o La Room das Mulleres. Por esa tarima han pasado Mikel Erentxun, Pancho Varona, Mercedes Ferrer, Amparo Sánchez, The Toxenes, Killers Barbies, Capsula o Willie Buck, junto a bandas locales a las que el espacio sirve de escaparate. El sello ferrolano Run-Rum Axencia, ligado a Maxi, ha llegado a grabar discos en directo dentro de la propia sala.
Cuando cae el concierto, el bajo se comporta como club. La Room Electrónica reúne a Occy y Mario D'Fer con invitados de house y tech house —Simone Liberali, Danielo, David Meiser— en formato digital y vinilo. Occy cierra los aniversarios desde la cabina; la bola de espejos y las lámparas sobre la barra convierten la Magdalena en pista pequeña de electrónica. En 2026 el local presentó allí el cartel de Pavo Fest, con los residentes de la casa. Rock, indie y electrónica conviven en la misma planta, en un nicho que la dirección describe sin disimulo: ya no es la música más habitual entre el público más joven.
En el verano de 2026 Ferrol estuvo a punto de quedarse con una sola sala de conciertos. Una campaña de micromecenazgo reunió 9.000 euros y 134 donaciones antes de plazo, con apoyo de músicos, otras salas y público de fuera de la comarca. Tres personas en plantilla, entradas de cinco a diez euros y un consumo de barra a la baja no cubrían gastos frente a los macrofestivales. La Room sigue abierta y se prepara para soplar ocho velas el 30 de noviembre, con Pancho Varona de nuevo sobre el escenario del 142.